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Sunday, June 13, 2010



El condicional de rumor en el periodismo
Lic. Gerardo Pérez Fuentes
Docente de la Escuela Profesional de Periodismo

Universidad Jaime Bausate t Meza


Cuando al periodista César Hildebrandt1 se le preguntó acerca del affaire propalado por Claudia Cisneros en su blog Sophimanía, afirmó que su colega «metió la pata hasta la ingle» al publicar la versión falsa de que el presidente Alan García iba a ser padre nuevamente con Roxanne Chessman.
Hildebrandt agregó: «Claudia decidió convertir un rumor de snack bar en información y eso no se puede hacer en periodismo». Añadió que esa clase de versiones sin confirmar no se puede publicar «ni en condicional, ni en subjuntivo ni en nada». El hombre de prensa indicó, además, que la reacción de la periodista «fue peor», cuando respondió que no se rectificaría porque todo lo publicó en «condicional». «Necesita un urgente repaso por Bausate y Meza», expresó.
Ese ejemplo ilustra de cuerpo entero el uso abusivo del condicional y del subjuntivo al que recurren cada vez más los periodistas para publicar rumores, hechos dudosos o no garantizados como si fueran verídicos. La fascinación por la «primicia» o el destape sensacionalista, parecen estar mutando hacia un periodismo sin ética ni escrúpulos. La técnica es antigua y sencilla: primero introducen la sospecha a través de titulares escritos en verbos en condicional (habría, diría...), y luego elaboran los contenidos diseminando verdades a medias, a pesar de la inexactitud y de la falta de confirmación de la «exclusividad» anunciada pomposamente. La imposibilidad de confirmar en fuentes que merezcan credibilidad los lleva a menudo a utilizar recursos reñidos con la verdad de los hechos. Sin embargo, en la mayoría de estos casos, los condicionales y subjuntivos sirven solo para dar cuenta de algo que pudo ocurrir, pero que finalmente no sucedió. Este el caso que hemos citado, y daremos otros dos ejemplos más para sustentar el presente trabajo:
La República pe.2, a inicios de diciembre pasado perpetró el siguiente titular: «Audios evidenciarían entrega de dinero venezolano a Nadine Heredia»; a continuación afirma: «Las últimas investigaciones que realizan los peritos a los archivos incautados a la empresa BTR darían cuenta sobre la entrega de grandes sumas de dinero procedente de Venezuela a Nadine Heredia, esposa de Ollanta Humala».
Finalmente, sin pruebas que demuestren lo anunciado, añadió: «Según advierte hoy un diario local, fuentes cercanas a la jueza María Martínez, quien tiene a su cargo el caso de los «chuponeos» realizados por Business Track (BTR), revelaron que el audio escuchado en la última diligencia evidenciaría la entrega de fastuosas sumas de dinero, que superarían el millón de dólares, por parte de militares venezolanos a la esposa del ex candidato presidencial.
Otro ejemplo de uso inapropiado del condicional y el subjuntivo en el periodismo, es el que nos da conocer el mismo Hildebrandt, en su artículo Cuentos chinos3 en el que fustiga a quienes valiéndose de supuestos y rumores se oponen a la compra de los tanques chinos adquiridos por el gobierno de turno. He aquí parte del artículo:
«Me apresuro a leer la nota que me dará la pista sobre «las cuantiosas comisiones» que estarían detrás de la posible compra de tanques chinos MBT- 2000.
Me decepciono. Lo que leo es que la empresa china Norinco «habría sido sorprendentemente generosa en su oferta de comisiones».
¿»Habría sido»? ¿Así nomás? ¿No hay nada que sostenga tamaña verosimilitud?
Después leo: «Los rumores salidos del Ejército indican que la venta al Perú ha sido inflada hasta llegar a un precio de dos millones de dólares por unidad, donde se incluye una apetitosa comisión.»
¿»Los rumores salidos del Ejército»? ¿No serán los rumores de los que quieren que compremos los T-90 rusos? En todo caso, si alguien construye una sospecha alrededor de un rumor, ¿debería de embarcar a un diario que necesita cuidar de su prestigio en este viaje de 20,000 leguas por los tremedales de la suposición y del escándalo con pies de barro?
¿Y cómo que «inflado hasta los dos millones de dólares por tanque»? ¿No sabe el cronista que un tanque T-72 ruso cuesta no menos de cinco millones de dólares? No hablamos de automóviles sino de blindados de última generación.
Leo también: «Según información interna del Ejército, los especialistas habrían rechazado la adquisición. Uno de los aparatos habría sido puesto en mantenimiento después de registrar fallas masivas durante su funcionamiento...». Dos «habría» en un solo párrafo acusatorio. Mal asunto.
En esta república del condicional, en este discurso del subjuntivo, lo que «habría» parece haber sucedido ya, el rumor adquiere estatuto de fuente, lo posible ya es parte del pasado. Esto no es periodismo de investigación: ¡esta es la mayor revolución del idioma y la mayor lasitud de la lógica!».
El aludido uso verbal, el condicional de rumor, siempre ha sido motivo de censura por el uso que se le da en el periodismo. Se afirma que ese condicional, que es una variante del condicional de conjetura o hipótesis, no tiene cabida en el lenguaje periodístico porque expresa conjetura cuando se ofrece una noticia de cuya veracidad se tiene alguna duda. Numerosos académicos de la importancia de Fernando Lázaro Carreter y periodistas como Alex Grijelmo desaconsejan su uso. También los libros de estilo, como el de El País o el de ABC, se suman a la prohibición.
Fernando Lázaro Carreter4, al respecto, opina lo siguiente acerca del condicional de rumor:
... «Henos, pues, ante una insignia particular de la jerga informativa.
Y sólo a ella pertenece también, cada vez más arraigado, el que podemos llamar condicional de la presunción o del rumor, el que aparece, por ejemplo, en frases como «Israel dispondría de la bomba atómica» o «El detenido habría sido torturado.». Lleva decenios este obstinado galicismo empujando la puerta del idioma, sin mayores consecuencias; pero en las últimas semanas ha podido verse en numerosos titulares de prensa. Y es puro francés: X rencontrerait Y prochainement.
¿Por qué ese avance repentino? Sólo puedo atribuirlo al afán urgente de los grupos por diferenciarse y jergalizarse. Esto, que parece normal cuando lo extravagante se emplea como señal de reconocimiento dentro de un grupo, produce asombro en quienes tienen como oficio el tráfico de informaciones con el objeto de difundirlas. ¿Qué sentido posee un lenguaje «periodístico» apartado del llano, corriente y vadeable? ¿Qué se logra pintando de colorines el vidrio, cuyo mérito consiste en la transparencia?
Nada más estimable que la pulcritud de dar por verdadero lo cierto, y por inseguro lo que es nada más que conjetura. El lector agradece esa deferencia. Pero el idioma cuenta, para advertir que algo no está comprobado, con propios y acreditados recursos; «Se dice...; Parece ser que...»; «Aseguran...»; «Es probable o posible que...». ¡Tantas fórmulas que se extienden de los Pirineos a los Andes! Por lo que se ve y se oye, el condicional del rumor ha sido liberado por fin, al parecer, de las formalidades impuestas por la ley de extranjería.».
De la misma opinión, pero haciendo énfasis en la presunta anfibología y ambigüedad del condicional de rumor, es la que esgrime Álex Grijelmo5, reconocido periodista español, quien afirma lo siguiente:
Uno de los peores fallos de lenguaje que puede cometer un periodista viene dado por el mal uso del condicional, para hacerlo pasar por una posibilidad o probabilidad informativa. Por ejemplo:
«Es más: la directora general habría detectado que tras ciertas filtraciones que la consideraban dimisionaria estaba alguna larga mano con residencia en un despacho monclovita. Ello habría provocado en la joven directora general un fugaz deseo de retirar la dimisión». (Tribuna, 10 de febrero de 1997. Fernando Ónega).
«Se trataría de monedas pertenecientes a la época de Poncio Pilato que, al parecer, habrían pasado inadvertidas hasta ahora por los sucesivos investigadores». (El País, 17 de abril de 1998. Lola Galán.)
«De ser ciertas estas imputaciones, reforzarían la hipótesis según la cual los GAL habrían sido una laxa organización criminal». (El País, 12 de mayo de 1996, Javier Pradera).
Los arqueólogos de Túcume manejan la hipótesis de que la momia hallada hace más de una semana en la pirámide La Muralla habría sido una adolescente de unos quince años». (El Comercio, de Lima, 1 de mayo de 1998).
(Doblemente innecesarios estos tres últimos «habrían», puesto que ya se está hablando de hipótesis y de «al parecer»).
«Los inciertos resultados electorales del 17 de noviembre y las numerosas acusaciones de fraude que habrían propiciado Milosevic y los comunistas son la cobertura de una indignación corriente». (ABC, 9 de diciembre de 1996. Editorial).
«José María Aznar negó ayer en Roma que su política respecto a Cuba esté dictada por EE.UU. o responda a la devolución de un favor al exilio cubano por la ayuda financiera que éste le habría prestado en su última campaña». (El País, 17 de noviembre de 1996, José Miguel Larraya).
«López de Arriortúa se habría llevado documentos estratégicamente relevantes sobre avances tecnológicos e industriales de General Motors». (El País. 16 de diciembre de 1996. Editorial).
«Pero Amedo fue más lejos. Puso al juez sobre la pista de unos empresarios que le habrían donado ese dinero». (El País, 23 de marzo de 1996... Francisco Mercado).
Lo que se está diciendo con esas frases difiere mucho de lo que se quiso decir. Porque realmente se asegura que Amedo habla de unos empresarios que se plantearon donar un dinero pero finalmente no lo hicieron: «Habrían donado ese dinero... si hubiesen podido». Es decir, implica la seguridad de que no ocurrió así. Y lo que se quiere decir consiste en que tal vez unos empresarios donaron dinero. Por tanto, una probabilidad. En otro de los ejemplos se cae en el absurdo, porque plantea que Aznar agradece un favor que en realidad no se le hizo. «Ayuda que le habrían prestado».
Los puntos de vista presentados en los libros de estilo respecto al tema no difieren mucho a la de los autores mencionados. Veamos lo que se dice en el Libro de estilo El País6, inciso 12.37, que a la letra dice:
«La posibilidad en el pasado no es, sin embargo, un hecho dudoso, no garantizado, ni un rumor. Este uso del condicional de indicativo es francés. Se incurre, pues, en galicismo cuando se escriben frases como éstas: ‘el ministro de Agricultura podría estar dispuesto’ ...; ´el obispo habría establecido...’; ·según diversas fuentes, habrían sido detenidos siete grapos ...’; Los giros adecuados para sustituir el condicional francés pueden ser éstos u otros parecidos (que tienen un uso restrictivo, conforme se indica en este Libro de estilo): el ministro parece estar dispuesto ...; según indicios, el obispo ha establecido ...; parece ser (o tal vez) que han sido detenidos siete grapos ...’.
El uso del condicional en ese tipo de frases queda terminantemente prohibido en el periódico. Además de incorrecto gramaticalmente, resta credibilidad a la información.».
Opinión similar a la expuesta en el manual anterior se da en el Libro de estilo de ABC7, en el que se afirma lo siguiente:
No deberá incurrirse en el denominado condicional de rumor: El Gobierno estaría dispuesto a entablar negociaciones... En el incendio habrían muerto diez personas... Ese condicional, que señala un hecho dudoso, no confirmado ni avalado por nadie, cuya veracidad no se garantiza, es flagrante galicismo.
Asimismo, en el Manual de Estilo y Ética periodística8 del diario La Nación se fija también posición respecto al tema:
El condicional con el sentido de suposición es un barbarismo sintáctico, originado en una inexacta traducción del francés, que atenta contra la credibilidad de la información, sobre todo cuando la encabeza en el título, bajada o resumen. Sólo por esto este solecismo es inadmisible.
Otra posición clara y contundente al respecto, es la que se nos alcanza en el Libro de Estilo El Mundo9:
· El uso del condicional que en castellano no puede utilizarse, a diferencia del francés, en el sentido de duda o de posibilidad: no se puede escribir «la reacción alemana estaría relacionada con las presiones de grupos ecologistas» si lo que se desea expresar es «la reacción alemana puede tener relación con las presiones de grupos ecologistas» (o «la reacción alemana está probablemente relacionada con las presiones de grupos ecologistas»).
· Los defectos en el uso del condicional en relación del subjuntivo cuando se trate de tiempos compuestos. Han de evitarse frases como «si hubiera tenido tiempo, él lo hubiera terminado».
Sin embargo, algunos autores defienden el uso del condicional de rumor argumentando que ya usamos el condicional normalmente para mitigar una afirmación o para dar a entender que no estamos seguros de su veracidad:
Ayer mi mujer sufrió una pesadilla. Serían eso de las tres de la madrugada, y ...
Según los defensores del condicional de rumor, este es el mismo condicional que usa un periodista cuando dice:
El presidente Alán García estaría pensando cambiar al ministro de Defensa.
No creen, por tanto, que se trate de un galicismo, como lo afirmaba Lázaro Carreter. Otra cosa es el empleo del condicional de rumor en francés para expresar precaución epistemológica sea un uso normativo. Se trata de una manera de referir un hecho sin que nadie nos pueda probar que hemos mentido. Con este condicional expresamos que la información que damos no es de primera mano. Veamos el siguiente ejemplo:
Separan a juez que habría cobrado coimas
El juez del Vigésimo Sexto Juzgado Civil de Lima, Jorge Fernando Soberón, que tuvo a su cargo los casos de la «Guerra de las cervezas» y «Panamericana», y que después se hizo famoso luego de que su empleada doméstica le robara 80 mil dólares que guardaba en su clóset, fue separado de su cargo, según confirmó la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA).
Así es como la práctica periodística ha terminado por dar carta de ciudadanía a una muletilla del oficio: el abuso del condicional de rumor como reemplazo del indicio.
Dicho esto, consideramos importante empezar por definir qué es el modo condicional, cuántas clases de condicionales hay, qué es realmente el condicional de rumor, y algunas otras interrogantes que irán surgiendo en la medida en que avancemos en el desarrollo de este importante tema.
En el español, el condicional, llamado también potencial o pospretérito, indica el hecho, no como real, sino como posible. Generalmente la acción señalada por este modo depende del cumplimiento de una condición, como cuando decimos: Yo cantaría (no canto, pero podría hacerlo) si me dieran la oportunidad; Habrían cantado (no cantaron, pero hubieran podido hacerlo) si se hubiese presentado la oportunidad. Cabe señalar que algunos tratadistas incluyen el condicional en el modo indicativo porque funciona como futuro con respecto a un tiempo pasado:
Dijo que vendría (vendría es futuro con respecto a dijo)
Pero también el condicional puede expresar simultaneidad con el pasado: Cuando terminó la carrera, tendría veintidós años.
El condicional por sí solo no determina el tiempo verbal, lo hace en compañía de adverbios, locuciones u oraciones subordinadas, de esa manera puede expresar una acción en presente, pasado o futuro:
No le diría eso sin estar seguro de ello. (Presente)
Serían en aquel momento, las cuatro de la tarde. (Pasado)
Sería conveniente ver al señor Pérez antes de decidir. (Futuro)
El condicional tiene dos tiempos: el simple y el compuesto. Ambos pueden expresar probabilidad o posibilidad, o expresión cortés de un ruego o deseo.
Saldría esta tarde, pero tengo demasiado trabajo. (Acción posible objetiva sin acabar)
Habría salido esta tarde, pero tuve demasiado trabajo. (Acción posible objetiva ya acabada).
Le dije que le pasaría algo si no me hacía caso. (Hecho pasado, fatalmente realizado, equivalente a: Le dije que le había de pasar algo si no me hacía caso).
En algunos casos el potencial simple indica un hecho pasado como de realización que fue fatal o necesaria, y equivale al imperfecto de indicativo de la forma perifrástica haber de, seguida del infinitivo del verbo que empleamos en condicional.
El condicional simple
El condicional simple, expresa la acción característica sin acabar en el momento en que hablamos o a que se hace referencia. En sus usos especiales, puede sufrir la sustitución de sus rasgos distintivos temporales por otros de carácter modal. Las posibles variantes del condicional simple, son:
a) El condicional de probabilidad: indica hipótesis o conjetura referidas al pasado. En estos casos funciona con un valor temporal equivalente del pretérito imperfecto:
Eso costaría un dineral.
Entonces tendría unos veinte años cuando la conocí.
Serían las cinco de la tarde cuando llegó la carta.
b) El condicional concesivo, funciona de un modo similar al futuro del mismo nombre, solo que en lugar de referirse al presente (o futuro), sitúa la acción verbal en el pasado.
Sería listo en el pasado.
Tendría muchos conocimientos sobre el tema, pero no los demostraba (=aunque tuviese muchos conocimientos...).
c) El condicional de cortesía, que se emplea en ciertos giros o fórmulas de cortesía para suscitar la benevolencia del interlocutor, con el fin de actuar sobre él para que haga algo:
¿Podría usted darme un vaso de agua?
Desearíamos discutir algunos puntos con usted.
¿Sería usted tan amable de cerrar la puerta?
d) El condicional de modestia, es usual para expresar una opinión o una postura que está –o se supone que puede estar– en contradicción con la que sostienen los interlocutores:
Aseguraría que lo vi ayer.
Me atrevería a afirmar que la verdadera explicación no es esa.
e) El condicional optativo, es empleado simplemente para expresar un deseo personal o ajeno que se considera difícil, imposible, o frente al cual se plantean condiciones adversas:
Te acompañaría de buena gana.
Me gustaría estar de vacaciones.
f) El condicional de rumor, es en realidad una variante del condicional de probabilidad o hipótesis que aparece con frecuencia en los titulares de los periódicos y que habitualmente se utiliza para expresar duda, posibilidad o un hecho eventual cuya verdad no se garantiza, pues constituye un galicismo. Ejemplos:
La oposición estaría dispuesta a iniciar conversaciones.
Unas 200 mil personas habrían muerto en el terremoto de Haití.
Yo diría que las campañas contra el sida no son solo insuficientes, sino también ineficaces.
Condicional compuesto
El condicional compuesto expresa una acción futura respecto de un verbo principal en tiempo pasado, pero a diferencia del condicional simple, el compuesto presenta esta acción como terminada:
Creíamos que después de escuchar tantos consejos habría recapacitado.
g) El futuro perfecto del estilo directo se transforma en condicional compuesto en el indirecto cuando el verbo subordinante está en pretérito:
Cuando llegues ya se habrán ido todos. / Dijo que cuando tú llegaras, ya se habrán ido todos.
h) Se emplea en la apódosis de las oraciones condicionales que indican acción imposible o no cumplida, en correlación con el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo:
Si hubiera conocido tu problema, te habría ayudado.
i) El condicional de probabilidad, que en ocasiones pierde, como el condicional simple, su carácter prospectivo y se utiliza para indicar probabilidad, con un valor temporal equivalente al del pretérito pluscuamperfecto de indicativo:
Habrían vivido momentos de gran incertidumbre ante la falta de noticias sobre sus familiares.
Habrían dado las diez cuando nos llamaron por teléfono.
j) Condicional optativo: expresa un deseo pasado que no ha llegado a consumarse:
Habría deseado otra cosa para él.
Como se deduce de lo expuesto, el condicional de rumor sí es un error sintáctico a pesar de que la Real Academia Española (RAE) en la Nueva gramática de la lengua española10 no considera el condicional de rumor como una incorrección gramatical, señalando que la razón por la que se le rechaza en los libros de estilo es porque el rumor no debe ser presentado como noticia. Sin embargo, el condicional de rumor atenta, en primer lugar, contra la credibilidad de la información. Ineludible es, por esto, la necesidad de evitarlo, especialmente en los títulos, donde, por su obligada brevedad, se omite la parte esencial de la condición, en el caso de que ésta exista. Por ejemplo:
En la marcha habrían participado más de cinco mil transportistas.
Se anuncia en el título, cuyo contenido se completa en la crónica, que precisa: «si los sindicatos se hubieran puesto de acuerdo». Pero la falta de un contenido claro y cierto en el título ya predispone negativamente el ánimo del lector.
En segundo lugar, este error es inadmisible, pues se trata de una mala traducción del condicional hipotético o de suposición que, en francés, sirve para señalar un hecho dudoso, eventual; en particular cuando este hecho se presenta como rumor, como aserción que no se puede garantizar y que en castellano se expresa así: Se dice (Se calcula) que en la marcha han participado más de cinco mil transportistas o con otros giros análogos.
Pero nunca con la condición de suposición: «estaría dispuesto», «habrían muerto», sería miembro de la mafia; lo mismo que expresiones tales como «posible», «probable», «no se descarta», «al parecer», que trasuntan inseguridad informativa. No hace falta subrayar la ambigüedad de semejante mensaje al lector.
Hugo Muleiro11, de larga trayectoria en el gremio periodístico argentino, anota en su interés ante libro Palabra X palabra, lo siguiente:
«El clásico ejemplo que ‘habrían muerto diez personas’ está indicando, en verdad, que esas diez personas no murieron. Un ejemplo correcto es éste: ‘Si la bomba hubiera estallado, habrían muerto diez personas’. Pero como la bomba no estalló, esas personas no murieron. La inseguridad sobre un dato o la falta de comprobación de una versión o rumor no habilitan al empleo de condicionales, sino a una correcta cita de las fuentes para deslindar la responsabilidad del periodista y del medio.
Si cae un avión y los informes preliminares dicen que murieron cien personas, corresponde citar la fuente que afirma que dio ese número de víctimas: ‘Murieron cien personas, informó el brigadier equis’, en lugar de emplear incorrectamente el condicional.
Si una fuente de la presidencia dice que el jefe de Estado está estudiando un aumento salarial, es incorrecto escribir que ‘El presidente dispondría un aumento de salarios’. Lo correcto es: ‘El presidente analiza aplicar un aumento de salarios, dijo la fuente tal o cual’. El abuso del auxiliar habría y otras formas verbales para relativizar las acciones que se quiere describir parece ser apta para argucias legales en caso de pleito. Así parece, puesto que abogados y asesores legales de medios recomiendan el uso de los condicionales».
Como se deduce, la prensa saca amplio partido de este ambiguo uso verbal en su diaria urgencia por publicar antes que nadie y evitar cualquier responsabilidad legal por algún error Es lógico entonces que haya un considerable sector de periodistas en continuar trasgrediendo la ética y la verdad.
Consideramos que quienes están encargados de informar deben hacer lo que se les supone: transmitir información; y las noticias no verificadas no son noticia, o al menos no deberían serlo. Por ello, el uso indiscriminado del condicional de rumor no casa bien con la profesión periodística. Muchas veces esos condicionales sirven tan solo para poder propagar rumores sin fundamento; y esto va contra la propia ética de la profesión. El uso y abuso de esos condicionales es, pues, un mal síntoma, una indicación más de que en el periodismo actual la información no es lo primordial.
La ética, al igual que en cualquier institución, es el principal problema del periodismo. Una línea periodística es válida y requerida cuando es honesta y no se presta al juego de la manipulación, venga de donde venga. Y el uso indiscriminado del rumor, de las verdades a medias, de los hechos dudosos o no garantizados como si fueran ciertos, es la línea divisoria que separa que alguna vez trazó.
(Footnotes)
1 Entrevista a César Hildebrandt en CPN Radio, el 30 de octubre de 2009.
2 La República pe. , edición del 4 de diciembre de 2009.
3 Cuentos Chinos . César Hildebrandt, diario La Primera, 11 de diciembre de 2009.
4 Fernando Lázaro Carreter: El dardo en la palabra . España: Galaxia Gutenberg, 1998, Pág. 386.
5 Álex Grijelmo. El estilo del periodista
Ediciones Taurus. España, 2001. Págs. 200-201.
6 EL PAÍS, Libro de estilo . Santillana Ediciones Generales, S. I. España, 2002. pág. 147.
7 Libro de estilo ABC . Editorial Ariel, S.A. Barcelona ,1995. Pág. 37.
8 LA NACIÓN, Manual de Estilo y Ética Periodística . Espasa Calpe. Argentina, 1997. Pág. 149
9 EL MUNDO, Libro de Estilo . Unidad Editorial S.A. Madrid, España. 1996. Pág. 86.
10 Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española,
Nueva gramática de la lengua española , Madrid, Espasa, 2009.
11 Hugo Muleiro. Palabra X palabra (Estructura y léxico para las noticias). Editorial Biblos. Buenos Aires. 2002. Pág. 116.

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