Los mejores periodistas son los mejores lectores

Para ejercer la libertad de pensamiento, de opinión, expresión y difusión, es necesario que los comunicadores sociales o periodistas cultiven el hábito de la lectura de por vida, garantía ésta de un enciclopédico bagaje cultural y educativo .

Sunday, June 13, 2010


En la Universidad Jaime Bausate y Meza

Estudiantes de Periodismo presentan libro

FUNDAMENTOS

DE LA ÉTICA PERIODÍSTICA

Con el fin de fomentar el espíritu por la investigación y la práctica periodística con principios y valores éticos, descubrir nuevos valores y estimular la vocación por la producción intelectual, los estudiantes de periodismo del noveno ciclo de la Escuela Profesional de Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza presentarán el libro “Fundamentos de la Ética Periodística”.

El acto académico se realizará el próximo 19 de junio del año en curso, a horas 9.00 de la mañana, en el auditorio principal de esta Universidad, sito en Río de Janeiro Nº 598, Jesús María, Lima.

Esta publicación es producto de la tarea académica encargada a los estudiantes de la asignatura de Ética Periodística, cuyo docente es el doctor Eudoro Terrones Negrete y actual coordinador académico.

La obra será comentada por distinguidos profesionales de la información, Guillermo Makiya Vicente, decano del Colegio de Periodistas de Lima; Jimmy Torres Carrasco, director del diario Del País y Jorge Oswaldo Ramos De la Flor, docente bausatino y director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Federico Villarreal.

Entre algunos temas, de los muchos que contiene el libro, cabe referir: cómo ennoblecer la profesión de periodista, la conciencia moral y la conciencia profesional en el periodismo, censura y autocensura en el periodismo, la censura en los medios de comunicación, la verdad no está a la venta, la ética en la investigación periodística, periodismo y secreto profesional.

También la manipulación informativa, la ética periodística desde las aulas universitarias, la ética en los medios de comunicación, causas y consecuencias de la mala reputación de la prensa, la ética en la televisión peruana y una mirada crítica a la guerra sucia dentro de las campañas políticas.

Universidad Jaime Bausate y Meza
Escuela Profesional de Periodismo
Estudiantes de Periodismo presentan libro:
FUNDAMENTOS DE LA ÉTICA PERIODÍSTICA


INVITACIÓN DE HONOR
El Coordinador Académico y profesor de la asignatura de
Ética Periodística, Dr. Eudoro Terrones Negrete, tiene el
agrado de invitar a usted a la presentación de la obra
Fundamentos de la Ética Periodística, elaborado por
los estudiantes de periodismo del IX ciclo A y B de la
Escuela Profesional de Periodismo
/ Universidad Jaime Bausate y Meza.

El acto académico se realizará el sábado 19 de junio del
2010, a las 9.00 a.m., en el auditorio de la Universidad,
jirón Río de Janeiro 598, Jesús María.

Quedaremos muy agradecidos por su gentil asistencia.

Lima, junio del 2010.
PROGRAMA
Presentación de la obra:
Dr. Eudoro Terrones Negrete
,
Coordinador Académico y profesor de la asignatura
de Ética Periodística de la Universidad Jaime Bausate y Meza.

Comentarios de la obra:

Guillermo Makiya Vicente,
Decano del Colegio de Periodistas de Lima.

Jimmy Torres Carrasco,
Director del Diario DEL PAÍS.

Jorge Oswaldo Ramos De la Flor,
Director de la Escuela de Comunicación Social de la
Universidad Nacional Federico Villarreal
y profesor de la Universidad Jaime Bausate y Meza.


Javier Darío Restrepo

analiza la Ética Periodística

en América Latina (*)
Isaín Mandujano (**)


El periodista mexicano Isaín Mandujano coincidió durante un seminario de ética del Centro Internacional para Periodistas con el veterano colega colombiano Javier Darío Restrepo. De una charla con Restrepo surgió el siguiente artículo que analiza en detalle los obstáculos a los que se enfrenta la ética en nuestra profesión.
Washington, EE.UU., 27 de Septiembre, 2002 - Javier Darío Restrepo es, sin lugar a dudas, uno de los más notables exponentes de la ética periodística en América Latina. Sus más de 45 años de ejercicio en los medios impresos y electrónicos en su natal Colombia lo respaldan.
Cualquier foro, ciclo de conferencias, taller y encuentro que se realice en este continente, y en el que el tema de la ética periodística salga a relucir, no sería completo sin la presencia y discurso de Restrepo, o al menos la reseña de su lucha por elevar el nivel del periodismo latinoamericano en ese ámbito.
Entrevistado en el marco del Seminario Scripps Howard sobre Ética Periodística para Medios de América Latina, organizado por el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) Restrepo escudriña «los nuevos escenarios por los que se mueve la prensa».
Restrepo nos habla de cómo las crisis políticas, sociales y económicas ponen en la disyuntiva a medios y periodistas, de la crisis por la que atraviesa la credibilidad, de la necesidad del defensor del lector en los medios impresos y de la tendencia actual por hacer del lector un producto más de comercialización y el conflicto de los medios cuando empiezan a depender de los publicistas.
Ha recorrido la mayoría de los países de América, y tras su observación y experiencia recopilada en su contacto con los medios y periodistas percibe una «crisis de credibilidad» en la prensa pues, según él, está perdiendo distancia de los hechos y los protagonistas que son y hacen la noticia.
«Al tomar partido por intereses buenos o malos, la prensa esta perdiendo esa garantía llamada credibilidad. Dejó de observar los hechos con cierta distancia. Es una prensa que está mirando la historia desde el poder, en muchos casos, desde arriba. Los medios y periodistas están perdiendo la perspectiva, les hace falta mirar al mundo desde abajo», menciona el catedrático de las universidades colombianas Pontificia Javeriana y la de Los Andes.
El bien común ha pasado a segundo lugar y se están imponiendo otros intereses, agrega Restrepo, horas después de concluir el seminario Scripps Howard en Washington, junto con otros 11 periodistas.
Sobre todo, estas situaciones por las que atraviesa la prensa en América Latina se reflejan en ámbitos de conflicto, de crisis social, económico y político, como lo que ocurre en Colombia, Venezuela y Argentina actualmente.
«Cuando los medios toman partido, pierden una norma y una ventaja fundamental que es la de poner distancia entre los hechos y sus protagonistas y el propio periodista. Si el periodista toma partido tiene la distorsión de visión de quien ve desde un solo lado y el periodista tiene que ver desde todos los lados», indica Restrepo.
Pero todo esto dice que no es sólo una cuestión técnica sino que debe ser la respuesta que el periodista debe dar a la sociedad en situaciones de conflicto, «que es cuando más se necesita de los medios para saber que está pasando, y esa visión de conjunto no la da la prensa que se parcializa».
Además, analiza, desde el momento en que el periodista se parcializa pierde credibilidad, pues sus lectores, televidentes o radioescuchas tienen todo el derecho a pensar que a él solo le interesa el punto de vista de sus partidarios; por consiguiente, no tiene una visión completa. «Es eso lo que esta determinando la baja de credibilidad hacia los periodistas y los medios de comunicación».
Dice que en Estados Unidos eso está pasando «tan abiertamente», y que se ha venido acentuando después de los atentados del 11 de septiembre, pues «los medios condicionaron su información a esos intereses gubernamentales, tomaron partido porque ya no pudieron mantener la distancia».
Restrepo, quien participa en Fundación Medios para La Paz, un grupo de periodistas que procura reducir la beligerancia verbal del conflicto colombiano, reconoce que es difícil para un medio mantener esa distancia necesaria cuando se invoca a la palabra «patriotismo», porque entonces se cree que el medio tiene que manifestar su patriotismo y dejar a un lado la distancia y hacerse partidario de una campaña.
«Se pierde de vista que el gran servicio que un medio de comunicación le presta a una sociedad que está en crisis y problemas es acercarla a la visión real de los hechos», apunta el conferencista y columnista del El Colombiano de Medellín y de El Espectador de Bogotá.
Otro segundo factor que incide en la baja de credibilidad es también la crisis económica, pues cuando ésta acosa a los medios, éstos empiezan a vender su información y eso arrasa con la credibilidad y si bien no lo hacen abiertamente lo hacen por debajo de la mesa, al entablar acuerdos con grupos económicos, con personas influyentes, incluso con los mismos gobiernos.
«Pero esos acuerdos siempre los detectan los lectores y cuando un lector detecta eso primero siente que le faltan el respeto y luego siente que no le puede creer a un medio de comunicación que se está acudiendo a ese tipo de cosas. Esto está pasando mucho con los medios pequeños», dice Restrepo.
Además, sin en otros tiempos eran las dictaduras militares latinoamericanas las que cerraban diarios o censuraban información, ahora este agravio se la han adjudicado las crisis económicas. Son esas crisis económicas las que están determinando ahora la aparición de un factor muy importante que opera silenciosamente, el publicista.
Dice que la publicidad, como es sabido, contribuye para que aparezca un periódico, pero es esa publicidad, la misma que está imponiendo su reglas, y «una de las más sospechosas», para Restrepo, «es cuando la publicidad descubre que la mayor credibilidad la tienen las noticias y quiere que sus piezas publicitarias se parezcan a las noticias».
Explica Restrepo que con ello «se está dando ya la invasión hacia un terreno que se había considerado sagrado. Con la publicidad está comenzando a dejar de serlo, en parte por las urgencias económicas que tienen los medios y en parte porque el descubrimiento que han hecho los publicistas de que no logran convencer con todas las triquiñuelas publicitarias que hay que echar mano de la credibilidad que le queda a la noticia y por ello invade ese terreno. Lo grave no es que lo haga sino que lo dejen invadir los encargados de mantener las fronteras entre publicidad e información».
Cuando hay crisis económicas en los medios de comunicación «el publicista es el que aparece como el salvador. ¿Pero va a entregar el dinero a cambio de qué?», se pregunta.
Responde a esa pregunta con este argumento: «El producto que los medios ofrecen a esos publicistas son sus lectores y ahí es donde aparece la raíz de la deshumanización y del irrespeto sistemático hacia el lector en los medios de comunicación. Los medios y periodistas, generan material débil o que no responde a las necesidades de sus audiencias, y a cambios les dan simple diversión. Con esto ha ocurrido algo más grave y es que el medio de comunicación los ha vendido a cambio de publicidad».
Es decir, el publicista entrega los anuncios sólo cuando se convence de que el medio tiene circulación, y más si lo tiene entre personas con alto poder adquisitivo, y lo que le importa es que ese alto poder adquisitivo se vuelque para tener mayores consumos y con mayores consumos se mejora el negocio del publicista.
A eso están abocados en este momento los medios o se independizan de los publicistas, y entonces pueden gozar de una cierta libertad y sobre todo se recupera el respeto al lector o se ven doblegados a los publicistas bajo el cuento de que no tiene dinero y entonces lo que está en peligro es el lector que se convierte en un producto de venta.
Ante este contexto, Restrepo dice que para no depender del publicista el gran dilema que se plantea ahora en los medios es «hacer medios austeros», y ello implica que deben renunciar siempre a la aspiración de tener la tecnología de punta al servicio del medio de comunicación.
Restrepo indica que aunque opten por utilizar tecnologías modestas, pronto se darán cuenta que esa tecnología trae su contraprestación muy positiva, no se entra a depender financieramente del publicista y se adquiere una mayor credibilidad y se puede trabajar con mayor libertad.
En Estados Unidos y en cualquier parte del mundo, siempre que los medios pierden credibilidad es porque se han apartado de sus valores éticos. El valor ético es que, el periodismo o cualquier otra profesión, sea fiel a su propia naturaleza, que no la destrocen, que no la hieran.
Considera Restrepo que actualmente hay una realidad en la cual todo el mundo está interesado en conocer más lo relacionado con la ética periodística, y por ende no ha encontrado en ninguna parte rechazo contra el tema.
«Al contrario», dice, «existe un interés creciente, parece que se estuviera tomando conciencia sobre la necesidad de la ética hacia una dignificación de la profesión. Pero todavía en América Latina hay una cierta decepción por el hecho de que la profesión no se haya dignificado plenamente, más bien hay una idea general de que los periodistas no son un gremio respetable».
Ante esto quienes están tomando muy en serio la ética periodística son los medios grandes.
«Los medios pequeños, tal vez abrumados por los muchos problemas que tienen, sobre todo económicos, piensan que esto es un tema para el que no tienen tiempo suficiente, ya que muchos lo que piensan es en sobrevivir», dice.
La inquietud sobre el tema esta más viva en los medios de comunicación grandes ya que están requiriendo de defensores del lector, ellos mismo se encargan de conseguir su defensor del lector, de pagarlo y han encontrado además que su fuerza como empresa está muy ligada a la fuerza que tenga el valor ético dentro del ejercicio profesional. Esto para elevar también la técnica de su personal.
«De pronto hay algún medio grande que en su manual de estilo siempre incluye su código ético. La importancia que tiene el código es que es una orientación, una guía muy certera. Pero también asimismo existen muchos muy buenos, hay otros muy malos que se quedan en cuestiones muy transitorias que les restan tanto universalidad como permanencia a esos códigos», concluye Restrepo.
¿Que tan efectivo ha sido el papel del defensor del lector?, se le pregunta a quien ha sido realizado esa función su país en el diario El Tiempo y, lo es actualmente, de El Colombiano de Medellín.
«Esta ayudando mucho», responde. «Primero frente a los lectores, pues son ellos quienes han sido por siempre una parte muy subestimada por parte de los directores y redacciones de periódicos, estos últimos tienden a ser muy arrogantes y muy autoritarios. La muestra de esto es que puedes examinar la páginas de cartas al editor y de pronto le publican su carta a la persona pero no le responden, como si los medios y periodistas se trataran de unas deidades que están tan altas que no descienden al nivel de los mortales que les escriben cartas».
«La gente cuando ve que lo toman en serio con sus cartas, siente que ese es ‘su’ periódico», dice Restrepo. «Se siente representado por ese periódico, y esa es la mayor efectividad que tiene un defensor del lector que aumenta la credibilidad del periódico. Es un productor de credibilidad en las partes donde circula».
Entre otros reconocimientos, Restrepo posee el premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, que le fue otorgado en dos ocasiones (1985 y 1986) en su país, y el premio Editorial Planeta (1995) por uno de sus libros. En 1997, durante el I Congreso Latinoamericano de Periodismo, recibió el Premio Latinoamericano a la Etica Periodística otorgado por el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP), auspiciado por la Universidad Internacional de la Florida.
Restrepo tiene también un consultorio ético en la página de Internet de la Fundación Para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, organismo que preside el ganador del Premio Nóbel de Literatura Gabriel García Márquez, donde aconseja a periodistas latinoamericanos sobre dilemas en los que se encuentran envueltos.
(*)http://www.libertad-prensa.org/Director.aspx?P=Articulo&A=140
(**) Isaín Mandujano participó en el Seminario Scripps Howard sobre Ética Periodística para Medios en América Latina organizado por el ICFJ. Su experiencia como reportero incluye su labor en la Agencia Proceso (APRO) y la Revista Proceso en Chiapas, México.


Reflexiones acerca de la Metaética
Lic. Rubén Sánchez Gómez
Docente en la Universidad Federico Villarreal

y ex docente de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza


Esta rama de la ética alcanzó gran difusión a partir de la década de 1920 en los Estados Unidos, Inglaterra, Austria, países escandinavos y en América Latina.
No incursionaremos en el debate que bien podría darse entre la concepción materialista y la concepción idealista respecto a la metaética.
Empezaremos manifestando que la metaética es una rama de la ética que estudia e investiga el significado de las palabras éticas, las enunciaciones éticas, su relación con la verdad, la estructura y constitución de la teoría ética. La metaética se ocupa del análisis del sentido y justificación de los conceptos éticos.
«La metaética es una rama de la ética en la que se investigan los problemas del análisis lógico de los juicios morales. El término ha sido introducido en la ética por los positivistas lógicos, quienes consideran que la metaética designa una ciencia (por analogía con la metafísica) situada por encima de la ética normativa y precediéndola. El problema relativo a la investigación de la lógica de los enunciados éticos es de por sí legítimo. Sin embargo, los positivistas conciben la metaética como una investigación de la estructura lógica del «lenguaje moral», del significado de los juicios y términos morales, sin inferir conclusión alguna acerca de qué es el bien y de qué es el mal, acerca de si la conducta del hombre depende de las condiciones sociales o no, etc. En esta interpretación, la metaética representa la pretensión de los éticos burgueses de crear una ciencia por encima de los partidos, «neutral» en lo que respecta a la conducta de las personas (Positivismo lógico en ética)» se lee en el Diccionario Filosófico» de Rosental-Iudin (Editorial Universo, Lima, mayo de 1986).
El positivismo lógico surgió en los años veinte del siglo XX en el Círculo de Viena y aparece como base ideológica de la filosofía de la ciencia neopositivista, e intenta combinar el empirismo idealista subjetivo con el método del análisis lógico del saber. Y según el positivismo lógico, la auténtica filosofía científica sólo es posible como análisis lógico de la ciencia.
Para los positivistas lógicos la moral constituye una relación social y una forma específica de la conciencia colectiva, y en ella no ven más que un «lenguaje moral», la ética es suplantada por un análisis lógico de los juicios y «términos» morales. «Su metaética es una teoría abstracta y escolástica separada de la vida, constituye más bien un capítulo de la lógica que una teoría de la moral. En vez de investigar objetivamente las categorías de la ética, los neopositivistas se ocupan de elucidar de qué modo y en qué sentido se usan los juicios morales y los «términos»: bien, mal, deber» («Diccionario Filosófico», Rosental-Iudin).
La metaética centra su interés en el análisis del lenguaje moral. La obra «Principia Ethica» de George Edgard Moore (1903) constituye la partida de nacimiento de la metaética, y en esta obra se analiza los predicados: bueno, malo, correcto, incorrecto, virtud, valor, ética, prescripción, valoración, conciencia, etc. como propiedades de determinados juicios éticos.
La metaética se ocupa de lo que la gente hace cuando habla de lo que se debe hacer. La metaética o ética crítica intenta responder a preguntas como las siguientes: ¿qué hace una persona cuando habla acerca de lo «bueno»?, o ¿qué características son propias del lenguaje moral?, ¿Qué tratamos de significar cuando usamos uno u otro término? ¿A qué tipo de realidad nos referimos cuando decimos, por ejemplo, «bueno»? ¿Corresponde el término «bueno» a la realidad que nos referimos?, entre otros.
El filósofo argentino, Eduardo Rabossi, señala que:»Según este punto de vista, la ética es un estudio de segundo nivel. Su objeto de estudio (primer nivel) son las expresiones lingüísticas que emplean típicamente los agentes morales. El rótulo metaética designó estas indagaciones y se opuso a otros dos rótulos, el de «ética descriptiva» (el estudio empírico de los fenómenos morales) y el de «ética normativa» (Las opiniones morales de los agentes morales y de los filósofos de la moral que persiguen fines normativos»( Rabossi Eduardo «Acerca de una prueba posible de los primeros principios éticos» en «El Análisis filosófico en América Latina» Fondo de Cultura Económica. México-1985 pág. 124).


El condicional de rumor en el periodismo
Lic. Gerardo Pérez Fuentes
Docente de la Escuela Profesional de Periodismo

Universidad Jaime Bausate t Meza


Cuando al periodista César Hildebrandt1 se le preguntó acerca del affaire propalado por Claudia Cisneros en su blog Sophimanía, afirmó que su colega «metió la pata hasta la ingle» al publicar la versión falsa de que el presidente Alan García iba a ser padre nuevamente con Roxanne Chessman.
Hildebrandt agregó: «Claudia decidió convertir un rumor de snack bar en información y eso no se puede hacer en periodismo». Añadió que esa clase de versiones sin confirmar no se puede publicar «ni en condicional, ni en subjuntivo ni en nada». El hombre de prensa indicó, además, que la reacción de la periodista «fue peor», cuando respondió que no se rectificaría porque todo lo publicó en «condicional». «Necesita un urgente repaso por Bausate y Meza», expresó.
Ese ejemplo ilustra de cuerpo entero el uso abusivo del condicional y del subjuntivo al que recurren cada vez más los periodistas para publicar rumores, hechos dudosos o no garantizados como si fueran verídicos. La fascinación por la «primicia» o el destape sensacionalista, parecen estar mutando hacia un periodismo sin ética ni escrúpulos. La técnica es antigua y sencilla: primero introducen la sospecha a través de titulares escritos en verbos en condicional (habría, diría...), y luego elaboran los contenidos diseminando verdades a medias, a pesar de la inexactitud y de la falta de confirmación de la «exclusividad» anunciada pomposamente. La imposibilidad de confirmar en fuentes que merezcan credibilidad los lleva a menudo a utilizar recursos reñidos con la verdad de los hechos. Sin embargo, en la mayoría de estos casos, los condicionales y subjuntivos sirven solo para dar cuenta de algo que pudo ocurrir, pero que finalmente no sucedió. Este el caso que hemos citado, y daremos otros dos ejemplos más para sustentar el presente trabajo:
La República pe.2, a inicios de diciembre pasado perpetró el siguiente titular: «Audios evidenciarían entrega de dinero venezolano a Nadine Heredia»; a continuación afirma: «Las últimas investigaciones que realizan los peritos a los archivos incautados a la empresa BTR darían cuenta sobre la entrega de grandes sumas de dinero procedente de Venezuela a Nadine Heredia, esposa de Ollanta Humala».
Finalmente, sin pruebas que demuestren lo anunciado, añadió: «Según advierte hoy un diario local, fuentes cercanas a la jueza María Martínez, quien tiene a su cargo el caso de los «chuponeos» realizados por Business Track (BTR), revelaron que el audio escuchado en la última diligencia evidenciaría la entrega de fastuosas sumas de dinero, que superarían el millón de dólares, por parte de militares venezolanos a la esposa del ex candidato presidencial.
Otro ejemplo de uso inapropiado del condicional y el subjuntivo en el periodismo, es el que nos da conocer el mismo Hildebrandt, en su artículo Cuentos chinos3 en el que fustiga a quienes valiéndose de supuestos y rumores se oponen a la compra de los tanques chinos adquiridos por el gobierno de turno. He aquí parte del artículo:
«Me apresuro a leer la nota que me dará la pista sobre «las cuantiosas comisiones» que estarían detrás de la posible compra de tanques chinos MBT- 2000.
Me decepciono. Lo que leo es que la empresa china Norinco «habría sido sorprendentemente generosa en su oferta de comisiones».
¿»Habría sido»? ¿Así nomás? ¿No hay nada que sostenga tamaña verosimilitud?
Después leo: «Los rumores salidos del Ejército indican que la venta al Perú ha sido inflada hasta llegar a un precio de dos millones de dólares por unidad, donde se incluye una apetitosa comisión.»
¿»Los rumores salidos del Ejército»? ¿No serán los rumores de los que quieren que compremos los T-90 rusos? En todo caso, si alguien construye una sospecha alrededor de un rumor, ¿debería de embarcar a un diario que necesita cuidar de su prestigio en este viaje de 20,000 leguas por los tremedales de la suposición y del escándalo con pies de barro?
¿Y cómo que «inflado hasta los dos millones de dólares por tanque»? ¿No sabe el cronista que un tanque T-72 ruso cuesta no menos de cinco millones de dólares? No hablamos de automóviles sino de blindados de última generación.
Leo también: «Según información interna del Ejército, los especialistas habrían rechazado la adquisición. Uno de los aparatos habría sido puesto en mantenimiento después de registrar fallas masivas durante su funcionamiento...». Dos «habría» en un solo párrafo acusatorio. Mal asunto.
En esta república del condicional, en este discurso del subjuntivo, lo que «habría» parece haber sucedido ya, el rumor adquiere estatuto de fuente, lo posible ya es parte del pasado. Esto no es periodismo de investigación: ¡esta es la mayor revolución del idioma y la mayor lasitud de la lógica!».
El aludido uso verbal, el condicional de rumor, siempre ha sido motivo de censura por el uso que se le da en el periodismo. Se afirma que ese condicional, que es una variante del condicional de conjetura o hipótesis, no tiene cabida en el lenguaje periodístico porque expresa conjetura cuando se ofrece una noticia de cuya veracidad se tiene alguna duda. Numerosos académicos de la importancia de Fernando Lázaro Carreter y periodistas como Alex Grijelmo desaconsejan su uso. También los libros de estilo, como el de El País o el de ABC, se suman a la prohibición.
Fernando Lázaro Carreter4, al respecto, opina lo siguiente acerca del condicional de rumor:
... «Henos, pues, ante una insignia particular de la jerga informativa.
Y sólo a ella pertenece también, cada vez más arraigado, el que podemos llamar condicional de la presunción o del rumor, el que aparece, por ejemplo, en frases como «Israel dispondría de la bomba atómica» o «El detenido habría sido torturado.». Lleva decenios este obstinado galicismo empujando la puerta del idioma, sin mayores consecuencias; pero en las últimas semanas ha podido verse en numerosos titulares de prensa. Y es puro francés: X rencontrerait Y prochainement.
¿Por qué ese avance repentino? Sólo puedo atribuirlo al afán urgente de los grupos por diferenciarse y jergalizarse. Esto, que parece normal cuando lo extravagante se emplea como señal de reconocimiento dentro de un grupo, produce asombro en quienes tienen como oficio el tráfico de informaciones con el objeto de difundirlas. ¿Qué sentido posee un lenguaje «periodístico» apartado del llano, corriente y vadeable? ¿Qué se logra pintando de colorines el vidrio, cuyo mérito consiste en la transparencia?
Nada más estimable que la pulcritud de dar por verdadero lo cierto, y por inseguro lo que es nada más que conjetura. El lector agradece esa deferencia. Pero el idioma cuenta, para advertir que algo no está comprobado, con propios y acreditados recursos; «Se dice...; Parece ser que...»; «Aseguran...»; «Es probable o posible que...». ¡Tantas fórmulas que se extienden de los Pirineos a los Andes! Por lo que se ve y se oye, el condicional del rumor ha sido liberado por fin, al parecer, de las formalidades impuestas por la ley de extranjería.».
De la misma opinión, pero haciendo énfasis en la presunta anfibología y ambigüedad del condicional de rumor, es la que esgrime Álex Grijelmo5, reconocido periodista español, quien afirma lo siguiente:
Uno de los peores fallos de lenguaje que puede cometer un periodista viene dado por el mal uso del condicional, para hacerlo pasar por una posibilidad o probabilidad informativa. Por ejemplo:
«Es más: la directora general habría detectado que tras ciertas filtraciones que la consideraban dimisionaria estaba alguna larga mano con residencia en un despacho monclovita. Ello habría provocado en la joven directora general un fugaz deseo de retirar la dimisión». (Tribuna, 10 de febrero de 1997. Fernando Ónega).
«Se trataría de monedas pertenecientes a la época de Poncio Pilato que, al parecer, habrían pasado inadvertidas hasta ahora por los sucesivos investigadores». (El País, 17 de abril de 1998. Lola Galán.)
«De ser ciertas estas imputaciones, reforzarían la hipótesis según la cual los GAL habrían sido una laxa organización criminal». (El País, 12 de mayo de 1996, Javier Pradera).
Los arqueólogos de Túcume manejan la hipótesis de que la momia hallada hace más de una semana en la pirámide La Muralla habría sido una adolescente de unos quince años». (El Comercio, de Lima, 1 de mayo de 1998).
(Doblemente innecesarios estos tres últimos «habrían», puesto que ya se está hablando de hipótesis y de «al parecer»).
«Los inciertos resultados electorales del 17 de noviembre y las numerosas acusaciones de fraude que habrían propiciado Milosevic y los comunistas son la cobertura de una indignación corriente». (ABC, 9 de diciembre de 1996. Editorial).
«José María Aznar negó ayer en Roma que su política respecto a Cuba esté dictada por EE.UU. o responda a la devolución de un favor al exilio cubano por la ayuda financiera que éste le habría prestado en su última campaña». (El País, 17 de noviembre de 1996, José Miguel Larraya).
«López de Arriortúa se habría llevado documentos estratégicamente relevantes sobre avances tecnológicos e industriales de General Motors». (El País. 16 de diciembre de 1996. Editorial).
«Pero Amedo fue más lejos. Puso al juez sobre la pista de unos empresarios que le habrían donado ese dinero». (El País, 23 de marzo de 1996... Francisco Mercado).
Lo que se está diciendo con esas frases difiere mucho de lo que se quiso decir. Porque realmente se asegura que Amedo habla de unos empresarios que se plantearon donar un dinero pero finalmente no lo hicieron: «Habrían donado ese dinero... si hubiesen podido». Es decir, implica la seguridad de que no ocurrió así. Y lo que se quiere decir consiste en que tal vez unos empresarios donaron dinero. Por tanto, una probabilidad. En otro de los ejemplos se cae en el absurdo, porque plantea que Aznar agradece un favor que en realidad no se le hizo. «Ayuda que le habrían prestado».
Los puntos de vista presentados en los libros de estilo respecto al tema no difieren mucho a la de los autores mencionados. Veamos lo que se dice en el Libro de estilo El País6, inciso 12.37, que a la letra dice:
«La posibilidad en el pasado no es, sin embargo, un hecho dudoso, no garantizado, ni un rumor. Este uso del condicional de indicativo es francés. Se incurre, pues, en galicismo cuando se escriben frases como éstas: ‘el ministro de Agricultura podría estar dispuesto’ ...; ´el obispo habría establecido...’; ·según diversas fuentes, habrían sido detenidos siete grapos ...’; Los giros adecuados para sustituir el condicional francés pueden ser éstos u otros parecidos (que tienen un uso restrictivo, conforme se indica en este Libro de estilo): el ministro parece estar dispuesto ...; según indicios, el obispo ha establecido ...; parece ser (o tal vez) que han sido detenidos siete grapos ...’.
El uso del condicional en ese tipo de frases queda terminantemente prohibido en el periódico. Además de incorrecto gramaticalmente, resta credibilidad a la información.».
Opinión similar a la expuesta en el manual anterior se da en el Libro de estilo de ABC7, en el que se afirma lo siguiente:
No deberá incurrirse en el denominado condicional de rumor: El Gobierno estaría dispuesto a entablar negociaciones... En el incendio habrían muerto diez personas... Ese condicional, que señala un hecho dudoso, no confirmado ni avalado por nadie, cuya veracidad no se garantiza, es flagrante galicismo.
Asimismo, en el Manual de Estilo y Ética periodística8 del diario La Nación se fija también posición respecto al tema:
El condicional con el sentido de suposición es un barbarismo sintáctico, originado en una inexacta traducción del francés, que atenta contra la credibilidad de la información, sobre todo cuando la encabeza en el título, bajada o resumen. Sólo por esto este solecismo es inadmisible.
Otra posición clara y contundente al respecto, es la que se nos alcanza en el Libro de Estilo El Mundo9:
· El uso del condicional que en castellano no puede utilizarse, a diferencia del francés, en el sentido de duda o de posibilidad: no se puede escribir «la reacción alemana estaría relacionada con las presiones de grupos ecologistas» si lo que se desea expresar es «la reacción alemana puede tener relación con las presiones de grupos ecologistas» (o «la reacción alemana está probablemente relacionada con las presiones de grupos ecologistas»).
· Los defectos en el uso del condicional en relación del subjuntivo cuando se trate de tiempos compuestos. Han de evitarse frases como «si hubiera tenido tiempo, él lo hubiera terminado».
Sin embargo, algunos autores defienden el uso del condicional de rumor argumentando que ya usamos el condicional normalmente para mitigar una afirmación o para dar a entender que no estamos seguros de su veracidad:
Ayer mi mujer sufrió una pesadilla. Serían eso de las tres de la madrugada, y ...
Según los defensores del condicional de rumor, este es el mismo condicional que usa un periodista cuando dice:
El presidente Alán García estaría pensando cambiar al ministro de Defensa.
No creen, por tanto, que se trate de un galicismo, como lo afirmaba Lázaro Carreter. Otra cosa es el empleo del condicional de rumor en francés para expresar precaución epistemológica sea un uso normativo. Se trata de una manera de referir un hecho sin que nadie nos pueda probar que hemos mentido. Con este condicional expresamos que la información que damos no es de primera mano. Veamos el siguiente ejemplo:
Separan a juez que habría cobrado coimas
El juez del Vigésimo Sexto Juzgado Civil de Lima, Jorge Fernando Soberón, que tuvo a su cargo los casos de la «Guerra de las cervezas» y «Panamericana», y que después se hizo famoso luego de que su empleada doméstica le robara 80 mil dólares que guardaba en su clóset, fue separado de su cargo, según confirmó la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA).
Así es como la práctica periodística ha terminado por dar carta de ciudadanía a una muletilla del oficio: el abuso del condicional de rumor como reemplazo del indicio.
Dicho esto, consideramos importante empezar por definir qué es el modo condicional, cuántas clases de condicionales hay, qué es realmente el condicional de rumor, y algunas otras interrogantes que irán surgiendo en la medida en que avancemos en el desarrollo de este importante tema.
En el español, el condicional, llamado también potencial o pospretérito, indica el hecho, no como real, sino como posible. Generalmente la acción señalada por este modo depende del cumplimiento de una condición, como cuando decimos: Yo cantaría (no canto, pero podría hacerlo) si me dieran la oportunidad; Habrían cantado (no cantaron, pero hubieran podido hacerlo) si se hubiese presentado la oportunidad. Cabe señalar que algunos tratadistas incluyen el condicional en el modo indicativo porque funciona como futuro con respecto a un tiempo pasado:
Dijo que vendría (vendría es futuro con respecto a dijo)
Pero también el condicional puede expresar simultaneidad con el pasado: Cuando terminó la carrera, tendría veintidós años.
El condicional por sí solo no determina el tiempo verbal, lo hace en compañía de adverbios, locuciones u oraciones subordinadas, de esa manera puede expresar una acción en presente, pasado o futuro:
No le diría eso sin estar seguro de ello. (Presente)
Serían en aquel momento, las cuatro de la tarde. (Pasado)
Sería conveniente ver al señor Pérez antes de decidir. (Futuro)
El condicional tiene dos tiempos: el simple y el compuesto. Ambos pueden expresar probabilidad o posibilidad, o expresión cortés de un ruego o deseo.
Saldría esta tarde, pero tengo demasiado trabajo. (Acción posible objetiva sin acabar)
Habría salido esta tarde, pero tuve demasiado trabajo. (Acción posible objetiva ya acabada).
Le dije que le pasaría algo si no me hacía caso. (Hecho pasado, fatalmente realizado, equivalente a: Le dije que le había de pasar algo si no me hacía caso).
En algunos casos el potencial simple indica un hecho pasado como de realización que fue fatal o necesaria, y equivale al imperfecto de indicativo de la forma perifrástica haber de, seguida del infinitivo del verbo que empleamos en condicional.
El condicional simple
El condicional simple, expresa la acción característica sin acabar en el momento en que hablamos o a que se hace referencia. En sus usos especiales, puede sufrir la sustitución de sus rasgos distintivos temporales por otros de carácter modal. Las posibles variantes del condicional simple, son:
a) El condicional de probabilidad: indica hipótesis o conjetura referidas al pasado. En estos casos funciona con un valor temporal equivalente del pretérito imperfecto:
Eso costaría un dineral.
Entonces tendría unos veinte años cuando la conocí.
Serían las cinco de la tarde cuando llegó la carta.
b) El condicional concesivo, funciona de un modo similar al futuro del mismo nombre, solo que en lugar de referirse al presente (o futuro), sitúa la acción verbal en el pasado.
Sería listo en el pasado.
Tendría muchos conocimientos sobre el tema, pero no los demostraba (=aunque tuviese muchos conocimientos...).
c) El condicional de cortesía, que se emplea en ciertos giros o fórmulas de cortesía para suscitar la benevolencia del interlocutor, con el fin de actuar sobre él para que haga algo:
¿Podría usted darme un vaso de agua?
Desearíamos discutir algunos puntos con usted.
¿Sería usted tan amable de cerrar la puerta?
d) El condicional de modestia, es usual para expresar una opinión o una postura que está –o se supone que puede estar– en contradicción con la que sostienen los interlocutores:
Aseguraría que lo vi ayer.
Me atrevería a afirmar que la verdadera explicación no es esa.
e) El condicional optativo, es empleado simplemente para expresar un deseo personal o ajeno que se considera difícil, imposible, o frente al cual se plantean condiciones adversas:
Te acompañaría de buena gana.
Me gustaría estar de vacaciones.
f) El condicional de rumor, es en realidad una variante del condicional de probabilidad o hipótesis que aparece con frecuencia en los titulares de los periódicos y que habitualmente se utiliza para expresar duda, posibilidad o un hecho eventual cuya verdad no se garantiza, pues constituye un galicismo. Ejemplos:
La oposición estaría dispuesta a iniciar conversaciones.
Unas 200 mil personas habrían muerto en el terremoto de Haití.
Yo diría que las campañas contra el sida no son solo insuficientes, sino también ineficaces.
Condicional compuesto
El condicional compuesto expresa una acción futura respecto de un verbo principal en tiempo pasado, pero a diferencia del condicional simple, el compuesto presenta esta acción como terminada:
Creíamos que después de escuchar tantos consejos habría recapacitado.
g) El futuro perfecto del estilo directo se transforma en condicional compuesto en el indirecto cuando el verbo subordinante está en pretérito:
Cuando llegues ya se habrán ido todos. / Dijo que cuando tú llegaras, ya se habrán ido todos.
h) Se emplea en la apódosis de las oraciones condicionales que indican acción imposible o no cumplida, en correlación con el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo:
Si hubiera conocido tu problema, te habría ayudado.
i) El condicional de probabilidad, que en ocasiones pierde, como el condicional simple, su carácter prospectivo y se utiliza para indicar probabilidad, con un valor temporal equivalente al del pretérito pluscuamperfecto de indicativo:
Habrían vivido momentos de gran incertidumbre ante la falta de noticias sobre sus familiares.
Habrían dado las diez cuando nos llamaron por teléfono.
j) Condicional optativo: expresa un deseo pasado que no ha llegado a consumarse:
Habría deseado otra cosa para él.
Como se deduce de lo expuesto, el condicional de rumor sí es un error sintáctico a pesar de que la Real Academia Española (RAE) en la Nueva gramática de la lengua española10 no considera el condicional de rumor como una incorrección gramatical, señalando que la razón por la que se le rechaza en los libros de estilo es porque el rumor no debe ser presentado como noticia. Sin embargo, el condicional de rumor atenta, en primer lugar, contra la credibilidad de la información. Ineludible es, por esto, la necesidad de evitarlo, especialmente en los títulos, donde, por su obligada brevedad, se omite la parte esencial de la condición, en el caso de que ésta exista. Por ejemplo:
En la marcha habrían participado más de cinco mil transportistas.
Se anuncia en el título, cuyo contenido se completa en la crónica, que precisa: «si los sindicatos se hubieran puesto de acuerdo». Pero la falta de un contenido claro y cierto en el título ya predispone negativamente el ánimo del lector.
En segundo lugar, este error es inadmisible, pues se trata de una mala traducción del condicional hipotético o de suposición que, en francés, sirve para señalar un hecho dudoso, eventual; en particular cuando este hecho se presenta como rumor, como aserción que no se puede garantizar y que en castellano se expresa así: Se dice (Se calcula) que en la marcha han participado más de cinco mil transportistas o con otros giros análogos.
Pero nunca con la condición de suposición: «estaría dispuesto», «habrían muerto», sería miembro de la mafia; lo mismo que expresiones tales como «posible», «probable», «no se descarta», «al parecer», que trasuntan inseguridad informativa. No hace falta subrayar la ambigüedad de semejante mensaje al lector.
Hugo Muleiro11, de larga trayectoria en el gremio periodístico argentino, anota en su interés ante libro Palabra X palabra, lo siguiente:
«El clásico ejemplo que ‘habrían muerto diez personas’ está indicando, en verdad, que esas diez personas no murieron. Un ejemplo correcto es éste: ‘Si la bomba hubiera estallado, habrían muerto diez personas’. Pero como la bomba no estalló, esas personas no murieron. La inseguridad sobre un dato o la falta de comprobación de una versión o rumor no habilitan al empleo de condicionales, sino a una correcta cita de las fuentes para deslindar la responsabilidad del periodista y del medio.
Si cae un avión y los informes preliminares dicen que murieron cien personas, corresponde citar la fuente que afirma que dio ese número de víctimas: ‘Murieron cien personas, informó el brigadier equis’, en lugar de emplear incorrectamente el condicional.
Si una fuente de la presidencia dice que el jefe de Estado está estudiando un aumento salarial, es incorrecto escribir que ‘El presidente dispondría un aumento de salarios’. Lo correcto es: ‘El presidente analiza aplicar un aumento de salarios, dijo la fuente tal o cual’. El abuso del auxiliar habría y otras formas verbales para relativizar las acciones que se quiere describir parece ser apta para argucias legales en caso de pleito. Así parece, puesto que abogados y asesores legales de medios recomiendan el uso de los condicionales».
Como se deduce, la prensa saca amplio partido de este ambiguo uso verbal en su diaria urgencia por publicar antes que nadie y evitar cualquier responsabilidad legal por algún error Es lógico entonces que haya un considerable sector de periodistas en continuar trasgrediendo la ética y la verdad.
Consideramos que quienes están encargados de informar deben hacer lo que se les supone: transmitir información; y las noticias no verificadas no son noticia, o al menos no deberían serlo. Por ello, el uso indiscriminado del condicional de rumor no casa bien con la profesión periodística. Muchas veces esos condicionales sirven tan solo para poder propagar rumores sin fundamento; y esto va contra la propia ética de la profesión. El uso y abuso de esos condicionales es, pues, un mal síntoma, una indicación más de que en el periodismo actual la información no es lo primordial.
La ética, al igual que en cualquier institución, es el principal problema del periodismo. Una línea periodística es válida y requerida cuando es honesta y no se presta al juego de la manipulación, venga de donde venga. Y el uso indiscriminado del rumor, de las verdades a medias, de los hechos dudosos o no garantizados como si fueran ciertos, es la línea divisoria que separa que alguna vez trazó.
(Footnotes)
1 Entrevista a César Hildebrandt en CPN Radio, el 30 de octubre de 2009.
2 La República pe. , edición del 4 de diciembre de 2009.
3 Cuentos Chinos . César Hildebrandt, diario La Primera, 11 de diciembre de 2009.
4 Fernando Lázaro Carreter: El dardo en la palabra . España: Galaxia Gutenberg, 1998, Pág. 386.
5 Álex Grijelmo. El estilo del periodista
Ediciones Taurus. España, 2001. Págs. 200-201.
6 EL PAÍS, Libro de estilo . Santillana Ediciones Generales, S. I. España, 2002. pág. 147.
7 Libro de estilo ABC . Editorial Ariel, S.A. Barcelona ,1995. Pág. 37.
8 LA NACIÓN, Manual de Estilo y Ética Periodística . Espasa Calpe. Argentina, 1997. Pág. 149
9 EL MUNDO, Libro de Estilo . Unidad Editorial S.A. Madrid, España. 1996. Pág. 86.
10 Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española,
Nueva gramática de la lengua española , Madrid, Espasa, 2009.
11 Hugo Muleiro. Palabra X palabra (Estructura y léxico para las noticias). Editorial Biblos. Buenos Aires. 2002. Pág. 116.


El mutualismo comunitario, socio preterido(*)
Dr. Carlos Díaz Hernández
Profesor principal de la Universidad Complutense de Madrid


Buena sociedad es aquella en la cual las personas se tratan mutuamente como fines en sí mismas y no como meros instrumentos; como totalidades personales y no como fragmentos; como miembros de una comunidad, unidos por lazos de afecto y compromiso mutuo, y no sólo como empleados, comerciantes, consumidores o, incluso, conciudadanos; alimenta las relaciones yo-tú, aunque reconoce el inevitable papel de las relaciones yo-cosas (yo-ello).
Para lograr una buena sociedad se requiere de cada persona una revitalización del interés por la vida pública, de manera que esa amplia mayoría de ciudadanos que se presenta como algo ajeno y muy distante (en el mejor de los casos, como mera adscripción a un partido) sea recuperada. Reciprocidad: cada miembro de la comunidad debe algo a los demás y a la inversa.
El mutualismo es una forma de relación en que las gentes se ayudan unos a otros: patrullas de vigilancia vecinal, cooperativas de consumo y producción, sociedades de ahorro comunitario, gestoras de inquilinos, guarderías, suministro de cuidados de enfermos, etc., siempre que no tengan ánimo de lucro. Los grupos de apoyo mutuo (falsamente denominados de «auto-ayuda») pueden tener un papel decisivo en la lucha contra el cáncer, las enfermedades contagiosas, el alcoholismo (Alcohólicos Anónimos), la obesidad, y alimentan las relaciones basadas en fines (Yo-Tú), mientras que el mercado en medios (Yo-cosas).
Las comunidades proporcionan lazos de afecto y una cultura moral compartida que se transmiten de generación en generación día a día. Se compone de muchos de esos ratos que pasamos juntos después de comer, de conversaciones en bares, en desplazamientos, en el trabajo y en los medios de comunicación, charlando sobre cuestiones con repercusiones morales, etc. Estos dos rasgos las distinguen de los grupos de interés o lobbies, que carecen de lazos de afecto y de cultura compartida.
No hay que pensar ingenuamente que las comunidades hayan de ser necesariamente lugares de amor fraterno; en realidad, pueden ser opresivas, intolerantes. A pesar de todo, quienes gozan del calor de las comunidades viven más tiempo y con menos enfermedades psicosomáticas y problemas mentales; con sus ansias de sociabilidad bien saciadas, resultan mucho menos propensos a unirse a pandillas violentas, sectas seudo-religiosas o grupos para-militares. El aislamiento social llega a ser peligroso apra la salud mental, pues el 60 % de los neoyorquinos que viven solos en apartamentos de rascacielos presentan problemas psiquiátricos leves, y el 20 % graves; los ancianos que viven solos, que carecen de amigos, o que tienen malas relaciones con sus hijos, son un 60 % más propensos a desarrollar demencia senil que aquellos cuyas relaciones sociales son más satisfactorias.
Ahora bien, esto no debería considerarse un intento de reemplazar al Estado; por el contrario, precisamente en la medida en que las comunidades contribuyan a reducir la carga que soporta el Estado, estarán contribuyendo a preservarlo. En la relación comunidad-Estado, éste último debe ser un posibilitador y un catalizador de aquélla, en lugar de ser él mismo quien dirija y financie los programas sociales, razón por la cual su estilo de gestión habrá de ser horizontal y no jerárquico, basado en las redes de trabajo, y no directivo. Las políticas públicas y los convenios que tratan de organizar el mutualismo como si fuera un mero intercambio tiende a socavar su fundamento moral. Ejemplo de esas políticas públicas desnaturalizadas son los «bancos de tiempo», en los que las horas empleadas en el cuidado de niños, por ejemplo, son contabilizadas, de manera que las mismas puedan ser recuperadas a cambio de otros servicios. Hay una enorme posibilidad de desarrollo: no sólo las personas (jubilados, etc.), sino también las comunidades más prósperas tendrán ahora ocasión de preocuparse del destino de otras menos prósperas. En el extremo, se trataría de promover un fondo común universal de tal modo que no resultase demasiado utópico esperar que la gente estuviera dispuesta a hacer por cualquiera tanto como por su propia comunidad.
Todo tiene sus límites. Como mínimo el Estado debe hacerse cargo. Nadie puede verse privado completamente de la asistencia, ni abandonado en la calle incluso cuando se niegue a trabajar, asistir a clases de formación, o desempeñar servicios comunitarios compensatorios. Si alguien abusa del sistema, una buena sociedad considerará esto como el precio insignificante que hay que pagar para no negar a nadie su condición de ser humano.
Por otro lado, también hay que limitar el poder de las comunidades si éstas oprimen a individuos o minorías: por ejemplo, cuando las comunidades de inmigrantes proponen acordar un matrimonio entre personas con una gran diferencia de edad, donde el consentimiento mutuo es muy dudoso, o cuando se acepta la mutilación sexual femenina, o el trabajo infantil, o las relaciones mafiosas intraclánicas, etc. Sobre las cuestiones que conciernen a los derechos humanos básicos, la última palabra no deberá tenerla ninguna comunidad. A veces nos están conferidos poderes, pero nos está prohibido servirnos de ellos.
(*) Diaz, Carlos. Ciencia y conciencia: hacia una buena sociedad.KADMOS, Salamanca, Madrid, 2008:79 y 80).

Un deber ético (*)
Dr. Mario Urzúa Aracena
Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Desde otra perspectiva, los informadores o periodistas al satisfacer un derecho humano universal lo hacen no como titulares de ese derecho, que en cuanto a personas sí lo son, sino que en cumplimiento de un deber, ya que todo derecho engendra los deberes correspondientes y si existe el derecho universal a la información será indispensable que unos profesionales, los periodistas, asuman el deber de satisfacerlo. Esta es la verdadera misión del periodista, cumplir con el deber de informar para que el resto de la sociedad pueda satisfacer plenamente el derecho a la información.
Por lo mismo, para cumplir con ese deber de informar el periodista debe estar capacitado para investigar, elaborar los mensajes y difundirlos; lo que justifica la existencia de los estudios universitarios de periodismo; de la misma manera que también ese deber de informar explica que en la sociedad se otorgue un estatus especial a los profesionales de la información y existan estatutos que determinan el perfil, requisitos y normas éticas que los rigen.
Como señala Brajnovic, «los deberes de ejercer el periodismo activo, de tener siempre presentes los valores humanos, culturales y sociales del hombre y del mundo, de vivir la responsabilidad practicando las virtudes propias de la profesión, de conocer las consecuencias de esta responsabilidad pese al posible anonimato, de ser digno de la confianza depositada en la profesión y en el profesional del periodismo, aun exponiéndose a graves riesgos y sin traicionar su propia conciencia, son temas que al mismo tiempo se refieren al periodismo y a cada una de las personas que ejercen esta profesión» (8).
Este listado de deberes éticos demanda la formación académica de los profesionales de la información. Y será en la universidad donde por la adecuada síntesis entre los conocimientos científicos, técnico-profesionales y culturales el futuro periodista descubrirá los alcances y consecuencias de la información, indispensables para la formación ética. Ya que en lo esencial la ética informativa tiene que ver con la verdad, objeto propio de la información. Y ante la verdad sólo cabe conocerla, divulgarla, reconocerla y defenderla. Esta primera obligación ética de todo periodista significa también el superar las dificultades y conflictos a través de la investigación profunda y objetiva; enfrentar a quienes desde distintas posiciones sociales, políticas o económicas quieren evitar que la verdad sea conocida; elaborar los mensajes con honestidad y responder por los errores y equivocaciones.
La educación de los periodistas es fundamentalmente una formación que tanto en la teoría como en la práctica se centra en hacer bien el trabajo, lo que corresponde a una obligación deontológica, que Desantes denomina «deber de diligencia». Por ello, en la universidad se trata de descubrir las aptitudes de los futuros periodistas y transformarlas en actitudes, como ha señalado Desantes; en entregar los principios orientadores de la profesión junto con los conocimientos acerca de la sociedad y que son fundamentales para entender los procesos que conforman la realidad que será objeto del periodismo. Hoy la sociedad exige una información lo más completa acerca de los acontecimientos, entregada en los lenguajes apropiados para cada medio de comunicación. Y son los profesionales de la información los principales responsables de la difusión de esa realidad.
(*) Urzúa Aracena, Mario. Periodismo y ética: Temas actuales, Centro de Estudios Bicentenario,Chile, 2005, págs. 21 y 22.
(8) Brajnovic, Luka. Deontología Periodística, EUNSA, Pamplona, 1978, págs. 180 y 181.

¿En qué medida es ético
su centro de trabajo?
Lic. Mario Tarazona Gonzáles

Docente de la Escuela Profesional de Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza
La ética empresarial está implícita en la RSE. Estas siglas que significan Responsabilidad Social Empresarial se emplean para aludir al conjunto de actitudes, comportamientos y programas de empresas que tienen como norma el cumplimiento de los principios éticos. Esta filosofía y praxis empresarial influye en las personas individuales, los grupos y el medio ambiente en diversos sentidos: protección ambiental, seguridad laboral, derechos humanos, valores y otros, incluyendo a los miembros de la propia empresa y no solo a elementos exógenos a ella.
La ética empresarial ha surgido no hace más de cincuenta años, como tema de significativa presión de la sociedad y sus instituciones hacia los empresarios. Y es que las prácticas reñidas con la ética producen consecuencias negativas cada vez más evidentes para la sociedad globalizada. Nos damos cuenta que la responsabilidad social empresarial no significa altruismo o ser «buena gente» sino que es la comprensión y aceptación voluntaria de asumir la atención de las personas como sujetos de derechos.
Es así que la empresa respeta o debería respetar a quienes los ingleses llaman stakeholders o grupos de interés. En este sentido - amigo lector - lo invitamos a responderse algunas preguntas, a manera de reflexión: ¿La empresa en la que usted trabaja es ética? ¿Está usted colaborando con una empresa o entidad que no cumple con los principios éticos? ¿Hasta qué punto se siente usted culpable en caso de que la empresa no actúe de acuerdo a la ética? ¿Es usted indiferente, encubridor, cómplice, actor principal de esta situación o simplemente «cuida» su fuente de ingresos? Quizá la primera pregunta de esta serie hubiese sido ¿Sabe usted qué es una empresa o un negocio ético? y, finalmente …¿qué hacer si las empresas desbordan el marco de la ética y la responsabilidad social?
A fin de que usted se dé cierta idea del cumplimiento de los principios éticos, también lo invitamos a realizar un repaso de los stakeholders de su centro de trabajo. En otras palabras, evaluemos hasta qué punto el proceder o la inacción de nuestro centro laboral podría estar afectando negativamente a uno o más de estos grupos que mencionamos en el cuadro adjunto.
Los stakeholders y algunas virtudes que no debemos quebrantar:
Lealtad y veracidad con los accionistas o propietarios
Trato justo con el personal y sus familiares
Trato equitativo con los practicantes
La mejor atención a los proveedores
Adecuada atención a asesores externos o consultores
Sinceridad y mejor atención a los clientes
Tranquilidad de los vecinos
Limpieza en la competencia
Cumplimiento de disposiciones municipales o del gobierno regional
Compromiso con las asociaciones o instituciones representativas
de la ciudadanía del entorno de la empresa
Honestidad con las autoridades y representantes de las instituciones públicas, tales como Defensa Civil, municipalidad, Policía Nacional, Ministerio del sector y otras entidades vinculadas al quehacer de la empresa.
Al hacer un repaso de los stakeholders habremos detectado que, si no es en nuestra empresa, en otras sí se trabaja sin cumplir los principios éticos. Esto último sucede en todo el orbe, por lo que se generó un movimiento mundial propiciado, desde 1999, por el ganador del premio Nobel de la Paz y entonces Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan (1). El movimiento está obteniendo logros, aunque paulatinamente, mediante el denominado Pacto Mundial, que reúne a unos cien países y múltiples empresas en torno al propósito de alinear las políticas y las prácticas de las entidades con los valores y objetivos éticos universalmente aceptados.
Es una forma de alianza entre gobiernos, empresariado y la sociedad civil que orienta sus esfuerzos a un desarrollo sustentable, con inclusión, en el marco de la ética.
En el Perú, los esfuerzos son aún escasos. Sin embargo es digno mencionar que, por ejemplo, la Fundación Telefonica ha ganado un reconocimiento por su RSE, al ejecutar con éxito un programa orientado hacia la erradicación de la explotación infantil. Asimismo, empresas como Backus, Repsol, Edelnor, Antamina, la Fundación Romero, la Corporación JR Lindley, la Universidad Católica y otras entidades como Consultora Perú 2021 llevan a cabo muy importantes programas.
Debemos incorporar a las mypes, ya que constituyen la mayoría de las empresas en nuestro país. La experiencia mexicana podría ser una buena referencia al respecto. Como señalan Iturbide y Reyes: «…en el año 2005, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Universidad Anahuac y diez grandes empresas, entre ellas, Novartis, Coca Cola México, PEMEX, Banco Santander Serfìn, pusieron en marcha un programa que pretende orientar a cien pequeñas y medianas empresas a manejarse con procesos éticos. Cada una de las grandes empresas participantes, que por cierto han obtenido el reconocimiento RSE, se dio a la tarea de «apadrinar» a diez empresas pymes entre sus proveedores; será interesante conocer posteriormente sus resultados».
El Gobierno de nuestro país, las grandes empresas, las pymes, las microempresas y la sociedad en su conjunto tenemos la palabra, para el cambio de actitud en el Perú, desde el lugar en que nos desempeñemos.
_______________________________
(1) El Sr. Kofi Annan, de Ghana, ex Secretario General de las Naciones Unidas, empezó su primer mandato en el año 1997. El segundo mandato lo ejerció, al ser elegido por aclamación en la Asamblea General de la ONU, desde el 1° de enero de 2002 hasta el 31 de diciembre de 2006. Entre sus prioridades figuraron el fomento y la promoción de los derechos humanos, el imperio del derecho y los valores universales de igualdad, tolerancia y dignidad humana consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.

Los diarios «chicha» y la ética
César Valero Vegazo
Es más que conocida la dirección de los diarios denominados «chichas» de resaltar las notas macabras, las que conducen al morbo a los consumidores.
Y no son solo la noticia roja las que alienta el medio sino también la farandulera y la deportiva.
Sin embargo, la otrora llamada prensa seria, en los últimos tiempos también ha adoptado los vicios de la prensa amarilla, no en el grado en el que se exhiben aquellos diarios de circulación de cincuenta céntimos, pero la tendencia al sensacionalismo es obvia, por citar un ejemplo, días atrás cierto diario de importante tiraje destacó en su portada, junto a la nota política abridora, la información de un padre que violó a su hija en reiteradas ocasiones.
Este tipo de hechos son comúnmente resaltados en la prensa chicha, pero en un medio que tradicionalmente se caracterizó por su sentido político obliga a extrañarse y a cuestionarse sobre la viabilidad de proyectos sólidos cuando el mercado alienta el consumo de tales informaciones que no contribuyen ni a la educación en valores ni a la instrucción de la opinión pública, tal como son algunos de los objetivos del periodismo ético.
La reiteración de la incursión de estas informaciones en las portadas de los diarios va en ascenso. Según mi experiencia personal, sólo es posible salvar a un periódico el no haber caído en este mal, ya casi endémico, del periodismo nacional.
Los diarios políticos dejaron de ser netamente políticos para dar paso a un hibrido en el que si prevalece la información coyuntural, pero se utiliza como una especia de «gancho» a la nota sensacionalista o a la imagen de una mujer en paños menores en una pequeña viñeta.
Líneas atrás se indico que el productor brinda lo que el consumidor exige, pero la pregunta es ¿Los medios de comunicación tienen que continuar alentando la producción de este tipo de servicio? El rol del medio debería obligar al periodista a modificar el mercado actual para reeducar a la población en la vía que indican tantos los manuales y los estudiosos del periodismo. El fundamento ético orienta que si, que es menester que desde diarios hasta programas televisivos dirijan su línea editorial a educar a la población, no a través de informaciones sobre violaciones, asesinatos, sobre «escándalos faranduleros» o el simplismo de vender «carne» como hacen los diarios chichas.
La prensa seria, al parecer, viene siendo vencida por el apetito de los empresarios inescrupulosos y sin sentido social que recurren a artificios cavernarios cuando el mundo globalizado de hoy obliga a que el ciudadano sea competente, y la instrucción del llamado pueblo depende en gran parte de los productores de opinión que vienen a ser los periodistas. Por ello en el caso escogido, el de la prensa escrita, es necesario que el periodismo serio, veraz, objetivo y transparente, no trastabille en los vicios del sensacionalismo sino que más bien reeduque al consumidor.
Basta de seguir difundiendo «Padre violó ocho veces a su hija». Ya es tiempo de la noticia formadora, claro, sin descuidar la denuncia periodística, que es otro de los roles que no tiene que descuidarse.

Sangre, sexo y noticia…¿y la ética?
Edith Lázaro Valle

«Decepción amorosa. Ayer a las doce de la noche una mujer fue encontrada desnuda con los ojos triturados, la cabeza aplastada con un martillo, las extremidades atadas a su cama y con más de 100 puñaladas en todo el cuerpo, el hecho ocurrió en el hostal «La Tentación» ubicada en el distrito de Los Olivos; según los peritos policiales sospechan de su pareja…» (Fuente: El Chino, Lima, 2003).
Eso es lo que a menudo podemos observar en casi todas las esquinas de puestos de periódicos de corte sensacionalista y todo por una «china». La sangre y el sexo son los temas más importantes pero no sólo en su forma sino en su fondo es exagerado con que se trata esta noticia dejando de lado el pudor, el respeto y la dignidad de aquellas personas que se llaman en sí «protagonistas de la noticia».
Titulares como: «Tío viola a chibola mesera», «Caficho se mata por bonita», «mata, viola y come a ñorsa», «Chorri mete chiquita a flaca», «jubilados gritan por plata», etc., además de ser titulares que impactan no dejan de ser de explotación ante el género femenino, o ataques a ancianos o burlas contra los minusválidos y claro no podían ser ajenos a los personajes públicos que utilizan este medio para intercambiar «dimes y diretes».
Pero esto no sólo son palabras, dado que las fotografías son más indignantes, primer plano a las puñaladas de los muertos o rostros de una fallecida en una tumba, mujeres casi desnudas, sexo, etc. Más de diez diarios de este corte utilizan un lenguaje casi común ahora en nuestras conversaciones, esto nos hace ver cuan vulnerables somos en absorber todo sin medir con calidad e integridad nuestra forma de expresarnos ante los demás. A esto se suma los colores, tamaño y todo lo que se refiere a lo sensacionalista.
Pero aquí dónde queda los valores de la persona humana, de los profesionales que un día fueron excelente estudiantes seguro en algún curso que lleva por nombre ´»Ética». A decir verdad, es paradójico pensar que aquellos fiscalizadores de la verdad hoy estén como abejas salidas de panales teniendo su ajicón listo para cualquier cosa que la llaman «Noticia». Si es así es con tal de llenar las portadas y secciones no piensan en las graves consecuencias que puede causar o quizá no son conscientes en el tratamiento de una verdadera noticia.
Y es que acaso no se dan cuenta que esta violencia surgida casi entre periódicos contra sus lectores hace que sigan en aumento la sangre y el sexo en las ciudades, ya que no sólo se dice las cosas tal cual son, sino que no se cuida la integridad de la «víctima» y se utiliza como valor noticioso. Esto está generando más violencia en la sociedad dejando lo ético de lado como bien común de las personas que toman esta palabra como determinación favorable para una buena calidad de la información.
Ese lema tan conocido «hay que darle a la gente lo que le gusta» deja de ser patético e inhumano para todo aquel que crea que de esa manera va vender más ejemplares durante los próximos días.
Pero de aquí, que si bien es cierto, somos nosotros quienes también debemos ser protagonistas para elegir qué leer y reconocer qué es «basura» o no. Pues lo ético y lo moral no solamente se practica en las aulas universitarias para ser el «popular», ni se practica el primer día de trabajo en una sala de redacción de algún medio, sino en tu propio estilo de vida y por ende en tu trabajo como fruto de tu cosecha de principios íntegros que dejan de lado la «plata barata», «oro lavado» y «tinta corrida».
La política juega un papel importante en relación con los medios y la ética propiamente dicha. Pero aquí no le daremos cabida al «poder», a lo que lamentablemente puede ser el enemigo de principios éticos. ¿Basta ya de la práctica del sensacionalismo y de la pornografía en algunos medios de la prensa peruana! El pueblo tiene el derecho de recibir una información positiva, útil, enaltecedora de la condición humana.

La ética periodística en la web
Arístides Díaz Arredondo

Si bien es cierto la información se maneja en los siguientes medios: escrito, visual y radial y ahora, en estos últimos años, se está usando la información vía Web. Es una nueva forma de informarse en tiempo real de los acontecimientos que ocurren a nivel local e internacional.
Tanto los periodistas como el público usan este medio para informase e informar, pero que tan veraz es este medio. Si bien es cierto su interacción con los usuarios no tiene comparación con los medios antes mencionados. Pero todos los que informan en este medio tendrán la objetividad necesaria para ofrecer una información.
Los valores inculcados de los distintos profesionales que escriben diariamente por diferentes ventanas o portales que ofrece la Web. Qué clase de contenidos podremos encontrar: hayalgunos que son realmente necesarios, que ayudan a la formación de cualquier profesional, pero hay otros que atentan contra la integridad del navegante.
Internet es un instrumento muy eficaz para trasmitir rápidamente noticias e información a la gente. Pero la competitividad económica y la índole del periodismo de Internet de funcionar las veinticuatro horas del día también han contribuido al sensacionalismo y a la circulación de rumores, a una mezcla de noticias, publicidad y espectáculo, y a una aparente disminución de los reportajes y comentarios serios.
La honradez, es uno de los valores que se pierde fácilmente en la web, tan sólo con copiar un texto, publicarlo por otra agencia y ponerla como si fuese un aporte del periodista, es ahí donde un buen periodista debe saber reconocer la fuente y comprobarla , porque no todo lo que se informa en la web es cierto, se pierde la veracidad.
La necesidad de informar de manera inmediata hace caer al mal hábito de informar subjetivamente dejándose llevar por la presión del público perdiendo su ética periodística de informar con objetividad.
El periodismo honrado es esencial para el bien común de las naciones y de la comunidad internacional. Los problemas que se pueden apreciar actualmente en la práctica del periodismo en Internet demandan una rápida solución de parte de los mismos periodistas.
Es importante tener bien en claro los valores éticos periodísticos para no ser reclutado por estos piratas que se encuentran en la web. La información debe ser comprobada y no solamente ver un lado de la noticia; deberá haber equidad y oportunidad tanto para el emisor como para el afectado ; ser imparcial para poder acercarse más a la realidad de los hechos.

Retos del periodista
en una era globalizada
Deysi Estela Acosta Cruzado

La globalización es la omnipresencia, totalizadora y envolvente, de intercambios y recursos que a menudo hacen creer que el mundo es uno sólo.
Más allá de reconocer que la globalización es el conjunto de procesos en virtud del cual las relaciones comerciales, políticas y culturales tienden a estar definidas por los mismos flujos de intercambio e intereses, comprometernos en una definición puntual puede traernos problemas.
Detrás de los profesionales de la información, la gran fórmula llegó cuando los medios informativos comienzan a ofrecer espacios para la participación ciudadana, dentro de sus propios sitios, los medios de comunicación digitales. De esta manera se establece una relación de la cual se benefician mutuamente
Sin embargo el reto fundamental y sobre todo en relación a la información digital, depende de que estos mecanismos tengan la vocación de dotar de dinamismo a la vida política, dependen de que se mejoren esos canales para que sirvan más eficazmente a las instituciones democráticas siempre pendientes de estar cerca de los problemas de la sociedad.
Toda persona siente interés por mantenerse informado. Es por esta razón que la información se ha transformado en una necesidad social, que abarca noticias desde ámbitos políticos, guerras, catástrofes aéreas o de la naturaleza y descubrimientos científicos, hasta noticias de cultura y espectáculos. Es en este punto donde los medios de comunicación en general ejercen una función mediadora de la realidad, a través de la interpretación que hacen de ella, al desarrollar y entregar la información relevante del entorno de una sociedad. Además, son agentes que permiten que los hombres se contacten con su entorno.
En la actualidad, gran parte de lo que se conoce, y el grado de familiaridad con estas cosas, es producto de la información que entregan los medios de comunicación. Hoy en día esta construcción de la realidad medial es una actividad profesional, fruto de diferentes organizaciones que se dedican específicamente a interpretar la realidad social y mediar entre los que hacen de productores del «espectáculo mundano» y la gran multitud un aceleramiento de la información mediante un constante intercambio de mensajes, donde lamentablemente su sentido o alcance no siempre es interpretado adecuadamente.
Ahora la comunicación, ha llegado a ser un actor netamente activo de este fenómeno, ha debido replantearse, a consecuencia de lo que significa la globalización en cuanto a cambios y evoluciones que ésta genera y produce.
La apertura de las fronteras culturales del país, mediante las tecnologías de la información, estableció la diferencia en cuanto a identidad cultural, económica y social, y generó el surgimiento de una nueva sociedad, la llamada Sociedad de Información, donde las nuevas tecnologías posibilitaron el acceso a la comunicación en sus diferentes variantes: Internet, teléfonos celulares, televisión por cable y/o satelital y transmisión de imágenes por medio de teléfonos digitales, entre varias otras modalidades.
Entonces, el periodista, como mediador entre la noticia y el público, tiene una gran misión: estar al tanto de los cambios tecnológicos y adaptarse a ellos, con el único propósito de brindar la mejor información.

Saturday, June 12, 2010


Periodismo y secreto profesional
Melanie Aparcana Quintana
El secreto profesional es el derecho que tiene todo periodista al realizar su trabajo cotidiano en algún medio de comunicación, sea público o privado. Este derecho prevalece más en los periodistas de investigación, ya que ellos buscan y juegan mucho con las formas de cómo conseguir informaciones y vale decir, proteger a las fuentes que de algún modo no pueden ser involucradas con los temas o padecer por algún tipo de agravios contra su persona.
Si evaluamos que tanto puede durar un secreto profesional, pues nos referiremos a lo involucrado a los bienes jurídicos, o ciertas malas jugadas.
Según el código de ética de la Federación de Periodistas del Perú señalan como actos en contra de la profesión periodística: No guardar el secreto profesional. La única excepción, singular, en que espontáneamente se puede revelar la fuente es cuando ésta falta a la verdad con dolo, lo cual produce engaño al público, haciendo que el periodista ofrezca una información descalificada, con grave riesgo de su solvencia profesional y ética.
El código de ética del Colegio de Periodistas del Perú en el item 7 de la Declaración de deberes precisa como uno de los deberes esenciales del periodista en la búsqueda, redacción, producción, narración y comentario de la noticia:»Guardar el secreto profesional sobre las fuentes de información». Asimismo, Asociación Nacional de Periodistas del Perú en su Carta de ética profesional, item 9, enfatiza: «El comunicador social guarda el secreto de sus fuentes informativas; no publica por adelantado material que le haya sido confiado para su divulgación en fecha precisa;…».
En el proyecto de Código internacional de honor de las Naciones Unidas, artículo 3º , se manifiesta que «con respecto a las fuentes de la información, se impone la discreción . Las informaciones comunicadas confidencialmente forman parte del secreto profesional, que ha de ser respetado. El derecho al secreto profesional puede invocarse hasta el más extremo límite que la ley lo permita».
Muchas ‘fuentes secretas’ pueden brindar información para alertar a la sociedad o para difamar a otro ser humano, sin la veracidad correspondiente; esto quiere decir, que los periodistas al difundir una información mal intencionada luego de ser descubierta tenemos la obligación moral de revelar nuestra fuente como alerta a los ciudadanos o medios de comunicación y así puedan evitar caer en el mismo error.
En conclusión, manifestamos enfáticamente que todo periodista, particularmente el periodista bausatino, defiende con garras el secreto profesional, primero debe corroborar las fuentes sobre la información recibida antes de difundirla, luego estar bien informado en qué casos se puede revelar la fuente y en qué casos está prohibido hacerlo.

Amor propio y autoestima
Estela Blancas Camones

¿Qué tanto me quiero? Amor propio y autoestima son elementos importantes para que cualquier persona lleve una vida satisfactoria. La base es la familia. Los padres a través del amor, la aceptación y los cuidados que les proporcionan a los hijos les demuestran lo importante que son para ellos.
La autoestima se define en base al grado de autovaloración. Cuando somos niños pensamos que somos los más hermosos y perfectos, pero pasado el tiempo y con tanta influencia del medio en el que se vive, puede ser que a veces nos queramos y otras no, que sigamos sintiéndonos hermosos además de seguros y comprensivos o por otro lado feos y fracasados.
Posteriormente conforme se crece, la seguridad, el valor, respeto y satisfacción de uno mismo que es como se le define al amor propio y autoestima, deben estar vinculados con el autoconocimiento. Esto significa saber cuáles son nuestras cualidades y fortalezas pero también nuestros defectos y debilidades.
Si no nos conocemos, es porque no nos interesamos y probablemente no nos queremos, pero si nos amamos, estaremos dispuestos a saber de nosotros, a aceptarnos y a trabajar para reforzar todo aquello que nos hace sentir completo, pero también eliminar o cambiar todo lo que nos limita.
Démonos cuenta de lo especial que somos simplemente por somos, y veremos que terminaremos por admirarnos.
Si finalmente somos una persona dispuesta a enfrentar y solucionar nuesstros problemas, no buscamos imitar a nadie, seremos creativos, extrovertidos, independientes, amigables y amorosos; seguramente es porque tenemos un amor propio y autoestima muy positivo y elevado. Pero si no es así, entonces hagamos lo cambios necesarios y tomemos el control de nuestra vida, porque sólo así tendremos el poder para alcanzar lo que deseamos.
Los resultados se reflejarán en nosotros: mostrándonos como personas felices, positivos y seguros. En nuestra familia conviviendo en paz, aceptándonos y queriéndonos tal cual somos cada uno.
Hoy en día, desafortunadamente debido a la falta de empleo, la gente está pasando por una baja autovaloración y depresión, que parece ser que sólo desaparecerá al momento de conseguir que lo contraten, ya que en ese momento se demuestra la necesidad de esa persona y por lo tanto su autoestima y valor propio suben.
La realidad es que un trabajo da seguridad económica, saca de apuros y seguramente da una vida mejor, pero también es importante considerar que si se estamos o no empleados, que si nos gusta o no nuestro trabajo, no va a ser lo más importante para el grado de autoestima que tengamos; se deben buscar además otras actividades en las que el fin de agradar y enjuiciar sea para nosotros mismos..
Así por ejemplo, existen gran variedad de opciones en las que podemos desarrollar nuestras habilidades y aptitudes sin que esto implique un gasto, desde las actividades deportivas, recreativas, culturales y sociales. Es importante entonces, que cuando nos sentimos agobiados y frustrados, tengamos la iniciativa para buscar, cambiar y mejorar nuestra forma de vida, pensando primero en uno mismo
Seguramente en la búsqueda de uno mismo, se cometen errores y se tienen temores. Y es que Sí, se vale tener miedo y caer, pero más valioso es vencer y levantarse.
Sólo piensa que si al término de cada día de tu vida, sientes orgullo de lo que eres y haces, es porque tus valores y convicciones intervinieron, si no es porque los sigues olvidando.

El valor moral de la persona
Moisés Paredes Amaya
De todos los seres vivos que existen en la tierra, sólo el hombre es persona y posee libertad, o sea, es capaz de elegir o no elegir. Al tener esta facultad existe la inteligencia, y gracias a estas cualidades el hombre entiende la realidad.
La condición de ser libre le permite al hombre cumplir sus exigencias éticas y lograr el desarrollo de su inteligencia y su libertad.
Para algunos autores, el hombre no es realmente libre, toda vez que hace las cosas por necesidad, responsabilizándose de sus propias acciones, las cuales tienden al bien.
A esta libertad del hombre se le llama derechos humanos o derechos naturales, que están conformados por el derecho a la vida, el respeto a la persona, la libertad de expresión, el derecho a la educación, entre otros, los mismos que están por encima de cualquier régimen político y sirven de criterio para juzgar la moralidad de las instituciones sociales, religiosas, económicas y políticas.
Todo ser humano vive en sociedad, es decir no puede vivir sin los otros, ya que por naturaleza el hombre es un ser social. Gracias a esta sociedad, se ha logrado transmitir a través de las generaciones anteriores, una cultura, como lo es la lengua, la vestimenta, los alimentos, las artes, etc.
Una sociedad está formada por personas, que se pueden definir como seres subsistentes espirituales que poseen una dignidad ética.
La dignidad óntica se funda en el ser, siendo diferente por derecho propio. Esta se caracteriza por ser original, en el instante de la fecundación, ser gratuita, ser incomunicable, ya que cada uno posee un valor infinito y absoluto.
La dignidad ética se deriva del comportamiento y la conducta de la persona; se funda en el hacer. Sin esta variable, la persona se pierde en medio del universo biológico, abdica de su independencia, se desintegra y es un simple individuo.
La dignidad ética de la persona se caracteriza por su dinamismo, a través de la actuación humana, por el crecimiento o enriquecimiento espiritual e inclusive por la posibilidad de perderla, a través de actos indignos.
El hombre digno fundamenta su origen, gracias a Dios en el cuerpo recién concebido. El actuar, su destino y la desgracia santificante o divinizada, adquiriendo categoría de hijo adoptivo de Dios.

Ética y Moral: Dos términos diferentes
Inés Emily Perea Huamancha
Tan antiguo como la misma humanidad es el interés por regular, mediante normas o códigos, las acciones concretas de los seres humanos; en todas las comunidades, en todos los pueblos, sociedades o culturas hay prescripciones y prohibiciones que definen su moral.
Junto al nacimiento de la filosofía apareció la necesidad de reflexionar sobre códigos o normas ya existentes, comparándolos o buscando su fundamento. Estos dos diferenciados niveles de actividad humana constituyen lo que conocemos hoy por moral y ética.
La moral es un conjunto de juicios relativos al bien y al mal, destinados a juzgar, orientar y dirigir la conducta de los humanos. Estos juicios se concretan en normas de comportamiento que, adquiridas por cada individuo, regulan sus actos, su práctica diaria.
Ahora bien, ni las normas o códigos morales se proclaman como el código de circulación, ni cada persona asume o incorpora automáticamente el conjunto de prescripciones y prohibiciones de su sociedad, ni cada sociedad o cultura formulan los mismos juicios sobre el bien y el mal. Es por todo eso que la moral a menudo es un conjunto de preguntas y respuestas sobre qué debemos hacer si queremos vivir una vida civilizada y con armonía social, es a decir, una vida no con imposiciones sino con libertad y responsabilidad.
Con el término moral solemos mencionar lo que tiene que ver con un conjunto de reglas referidas a la conducta o comportamiento de los hombres y que prescriben y codifican dicho comportamiento, así hablamos de un código moral.
La moral es la práctica de la ética. Moral significa el comportamiento de un individuo o de una sociedad en relación a determinado código. Recordemos el código del imperio incaico: Ama sua, ama llulla y ama kella.
El término moral nos dice también como hemos de comportarnos de manera que obrando de una determinada forma y según un determinado código moral vayamos moldeando una determinada personalidad o forma de ser a nuestra vida. Este comportamiento se compone de hábitos, actos y costumbres.
Según nuestras costumbres y comportamientos damos forma a nuestra vida y adquirimos nuestro particular modo de ser. Ese carácter o modo de ser de las personas se adquiere por medio de una serie de hábitos cotidianos.
La ética, en cambio, es una reflexión sobre la moral, es la teoría de la moral. La ética, como filosofía de la moral, se encuentra en un nivel diferente: se pregunta por qué consideramos válidos unos y no otros comportamientos; compara las pautas morales que tienen diferentes personas o sociedades buscando su fundamento y legitimación; investiga lo que es específico del comportamiento moral; enuncia principios generales o universales inspiradores de toda conducta; crea teorías que establezcan y justifiquen aquello por el que merece la pena vivir.
Antiguamente se consideraba que los dos términos eran equivalentes, pero hoy se considera que la moral designa un código de prescripciones o prohibiciones aceptado por un grupo social o establecido por un moralista. La palabra ética es una expresión más técnica dentro de la Filosofía y da lugar a un sistema de principios filosóficos que son la base de un código prescriptivo.
Terminaré expresando que la moral da pautas para la vida cotidiana. La ética es un estudio o reflexión sobre qué origina y justifica estas pautas. La ética y la moral, si bien es cierto son distintos, pero no por ello dejan de ser complementarias. Del mismo modo que teoría y práctica interaccionan, los principios éticos regulan el comportamiento moral, pero este comportamiento incide alterando los mismos principios.
A menudo manifiestan los expertos que los conflictos de normas morales que aparecen cuando tenemos que tomar decisiones son el motor que nos impulsa a una reflexión de nivel ético.

¿Qué es la ética periodística?
Víctor Leonardo Carrillo Alocén


Se entiende por ética periodística el conjunto de reglas, normas, principios y valores éticos que regulan el comportamiento del periodista para un buen desempeño profesional.
La ética periodística se sustenta en tres variables fundamentales: la veracidad, la objetividad y la imparcialidad.
La veracidad en el periodismo es un requisito indispensable debido a que se trabaja con información que se transmitirá a la sociedad desde el estrato más bajo, hasta el más alto. Si esta regla de valores es transgredida la sociedad generará una imagen, concepto o idea diferente a lo que es la realidad, y si existe una sociedad engañada, el país se verá afectado, toda vez que la información veraz es la base de una nación civilizada para su crecimiento, desarrollo y progreso autosostenido y sustentable.
La objetividad es también un aspecto básico para el buen periodismo, porque uno debe de enfocar los hechos noticiosos sin subjetivarse, es decir, tal como se produjeron en la realidad.
La imparcialidad es otro requisito importante para el buen obrar del periodista, puesto que no debe de encontrarse vinculado con beneficios o recompensas, los cuales en caso de ocurrir generarían parcialidad y el público saldría perjudicado.
Si bien es cierto que lo escrito anteriormente son expresiones de la ética periodística, muchas veces en la práctica no ocurre así, pero es lo ideal que ocurra en aras del bien común y del periodismo ético.
La educación permanente en valores éticos, es una exigencia de nuestros tiempos y necesaria para la formación profesional integral de los periodistas o comunicadores sociales, los mismos que darán buenos frutos cuando ejerzan la profesión con sólidos principios de veracidad, objetividad, imparcialidad, pluralismo, independencia de criterio, lealtad, honestidad, secreto profesional, cláusula de conciencia, sensibilidad social, cooperación, entre otros.
Todos estos valores harán posible la construcción de una sociedad mejor, con armonía social, paz, libertad con responsabilidad y sentido de justicia para las mayorías nacionales.
Los periodistas, como cualquier ser humano y profesional, no somos seres perfectos pero sí somos perfectibles, con voluntad de superación para llegar a ser mejores cada día.


CÓDIGO DE ÉTICA DEL PERIODISTA BAUSATINO (*)
(Propuesta)
Libertad de expresión y de prensa.
Art. 1°. El periodista bausatino tiene la obligación moral de defender la vigencia de la libertad de expresión y de prensa, en forma responsable y sin perjudicar a las personas, autoridades e instituciones. No ser amenazado, silenciado, denunciado o limitado en sus derechos profesionales por defender estas libertades. Permanecer alerta para garantizar que los asuntos públicos se conduzcan y debatan en público.
Veracidad
Art. 2°. El periodista bausatino debe: a) Realizar su trabajo profesional basado en la verdad, desde la investigación hasta la redacción y difusión de las informaciones. b) Asegurarse previamente de la certeza del hecho antes de difundirlo, comentarlo o criticarlos, debiendo existir una total correspondencia entre la realidad y el contenido de las informaciones. c) Considerar como verdad lo que es verdad, y no lo que solamente tiene un cierto grado de presunción. d) Preferir la pérdida temporal de una primicia falsa, antes de perder credibilidad de por vida.
Objetividad
Art.3°. El periodista bausatino no debe suprimir, agregar o modificar la información a ser difundida o publicada. Debe ser siempre objetivo en la recolección, el procesamiento, la valoración, la selección y la difusión de la información, de fotografías, de documentos e imágenes.
Cláusula de conciencia
Art.4°. El periodista bausatino debe: a) Obedecer a su conciencia, sin ser por ello recriminado, vejado, censurado o sancionado por el empleador del medio o por el poder judicial. b) Invocar el derecho a la cláusula de conciencia cuando el empleador trate de obligarle a desarrollar y defender una política informativa contraria a los principios y valores éticos o a los intereses de la sociedad.
Independencia de criterio
Art.5°. El periodista bausatino debe sentirse libre al momento de realizar su trabajo y no responder a influencias, presiones, censuras, chantajes, coimas, intereses económicos y subalternos.
Secreto profesional
Art. 6°. El periodista bausatino deberá observar el secreto profesional en sus tres dimensiones básicas: de la fuente, del contenido y el embargo de la noticia. No revelar la identificación de las fuentes de información.
Imparcialidad
Art. 7°. El periodista bausatino, en su labor informativa, de comentario o de crítica: a) Debe ser ecuánime y justo en los espacios y tiempo que brinde a las declaraciones de las partes antagónicas del hecho noticioso. b) Debe consignar el pro y el contra sobre un mismo suceso, dando cabida a todas las partes y aspectos de un hecho informativo. c) No debe parcializarse con determinado individuo, grupo o sector social.
Integridad profesional
Art.8°. El periodista bausatino debe actuar con profesionalismo y honestidad intelectual en su vida pública y privada.
Tolerancia
Art.9°. El periodista bausatino debe tolerar ciertas actitudes inesperadas por parte de las fuentes informativas y autocontrolar sus emociones, sentimientos y pasiones.
Antisensacionalismo
Art.10°. El periodista bausatino está prohibido de: a) Practicar el periodismo sensacionalista y el periodismo «chicha» a través de la explotación de las sensaciones visuales, las crónicas rojas, la pornografía o las imágenes que hieran la susceptibilidad de las personas e instituciones, por el solo fin de incrementar sus ganancias o el rating de determinado programa. b) Generar y fomentar la curiosidad malsana en el público.
Contenido de los mensajes
Art.11°. El mensaje que difunde el periodista bausatino debe ser escrito en un lenguaje correcto, claro y de fácil comprensión para la diversidad de inteligencias del público. No utilizar jergas, palabras ofensivas, vulgares ni términos que deforman el significado del mensaje.
Responsabilidad
Art.12°. El periodista bausatino debe ser responsable al momento de investigar, opinar, acopiar o difundir los hechos noticiosos, evitando herir susceptibilidades de las personas e instituciones.
Respeto
Art. 13°. El periodista bausatino debe mantener el respeto dentro y fuera de su centro de trabajo. Debe respetar la Constitución política del país, las leyes de la República, el Estado de Derecho, los Derechos Humanos y el derecho a la privacidad de las personas. También, respetar las ideologías, las creencias religiosas, las opiniones ajenas, las nacionalidades, las profesiones, las razas, los valores universales y la diversidad de culturas. No burlarse de los defectos de las personas ni de su ignorancia en determinados temas del saber humano.
Citas y transcripciones
Art. 14°. El periodista bausatino debe respetar el derecho de autor. No alterar o modificar intencional y premeditadamente el contenido de una obra, de un documento o de un texto informativo.
Bien común
Art. 15°. El periodista bausatino está obligado moralmente a: a) Actuar con profesionalismo, situando el interés general por encima del interés particular en procura del bien común. b) Ofrecer a la sociedad información útil y de relevancia pública, buscando siempre la solución de los problemas y no la creación ni la agudización de los mismos. c) Servir al público con sabiduría, inteligencia, responsabilidad, honestidad y no servirse de él.
Buenas relaciones públicas
Art. 16°. El periodista bausatino debe entablar diálogo permanente y constructivo con sus colegas, medios de comunicación, público en general y la sociedad, a fin de ser fiel intérprete y vocero de sus problemas, necesidades, intereses y aspiraciones de justicia social.
Conflicto de intereses
Art. 17°. El periodista bausatino no debe involucrarse laboral y simultáneamente en temas sobre los que su centro de trabajo va a realizar cobertura informativa. Deben gobernar sus vidas personales y sus relaciones no profesionales de forma tal que éstas no puedan manchar sus actividades profesionales y que estén protegidas contra cualquier obligación, conflicto de intereses real o aparente. En tal sentido, deben evitar los empleos extra-periodísticos que entren en conflicto con los intereses de las noticias; no escribir o editar reportajes e historias con el fin de ganar premios; no realizar concursos periodísticos de origen comercial.
Rectificación
Art. 18°. El periodista bausatino, cuando comete un error u omite algo en forma involuntaria que perjudica a alguna persona que constituye su público, está obligado moralmente a conceder el derecho de rectificación o de efectuar la aclaración correspondiente. Esta rectificación debe efectuarse a iniciativa propia del periodista o a petición del supuesto agraviado.
Medios lícitos y éticos
Art. 19°. El periodista bausatino debe obtener la noticia, las informaciones, las declaraciones, las entrevistas o los reportajes, a través de medios lícitos y éticos, sin extorsionar, chantajear, sobornar o manipular a las fuentes de información. No promover la interceptación telefónica, la violación de las correspondencias, el uso de cámaras ocultas o las «cortinas de humo» o «campañas psicosociales» para distraer la atención de la opinión pública de sus reales intereses.
Lealtad
Art. 20°. El periodista bausatino está obligado moralmente a guardar lealtad a su centro de trabajo, gremio periodístico y Alma Máter.
Derechos humanos
Art. 21°. El periodista bausatino defiende los derechos de los seres humanos a una vida en paz, con bienestar, libertad, educación, trabajo, alimentación, vivienda y justicia social.
Sensibilidad
Art. 22°. El periodista bausatino respeta la sensibilidad de las personas, no realiza la cobertura informativa sobre crueldad con animales, escenas de actos violentos, hipersensibles y espeluznantes y episodios repugnantes.
Solidaridad
Art. 23°. El periodista bausatino practica la solidaridad con sus colegas de profesión y sus semejantes.
Justicia social
Art. 24°. El periodista bausatino defiende y promueve la justicia social, sin exclusión ni exclusivismo.
Faltas contra la ética periodística
Art. 25°. Constituyen faltas contra la ética periodística: a) Informar o crear noticias sobre hechos ficticios y que causan la confusión en el público. b) Acusar a personas e instituciones sin fundamento alguno. c) Distorsionar la información para que personas involucradas de alto rango no se vean afectadas. d) Dejarse manipular o alienar por fuerzas externas a los medios (el Estado, por ejemplo) para informar sólo lo que les conviene. e) Discriminar y marginar a las personas por su raza, credo, sexo, posición social, nivel económico, profesión o nacionalidad.
f) Revelar el nombre de la fuente informativa. g) Recibir dinero de personas e instituciones para ocultar la verdad de los hechos o inflar la noticia. h) Actuar en contra del dictado de su propia conciencia. i) Explotar la morbosidad de las personas despertando la curiosidad malsana a través de fotos sangrientas, vedettes, uso de jergas, entre otros. j) Influir en las decisiones y sentencias de los magistrados sobre determinados casos judiciales.
k) Practicar el «periodismo de chequera». l) Realizar la interceptación telefónica, la violación de correspondencia o usar cámaras ocultas.. m) Escribir o difundir artículos o comentarios a favor de las debilidades humanas o degradaciones de las personas. n) Inmiscuirse en la vida privada de la familia del personaje que está en proceso de investigación por supuestos delitos cometidos en agravio del Estado, de instituciones o de otras personas.
o) Aceptar el soborno, el cohecho y la extorsión. p) Omitir información relevante de interés colectivo. q) Incurrir en delitos contra el honor: injuria, calumnia y difamación. r) Participar, en forma abierta o clandestina y en complicidad con otros periodistas en la represión a la prensa y a los trabajadores de la información. s) Delatar, murmurar y adular, con fines innobles e inconfesables. t) Difundir o publicar informaciones secretas militares o reservadas por el Estado, que afecten el bien común, la seguridad nacional y el orden público. u) Publicar nombres de menores de edad que cometen delitos. v) Difundir documentos fraguados o alterados en su contenido y realidad de los hechos. w) Difundir informaciones que generen el pánico financiero en bancos del Estado. x) Publicar informaciones sobre la reserva del sumario en asuntos judiciales.
Tribunal de honor y sanciones
Art. 26°. El periodista bausatino debe recurrir a un Tribunal de honor para ser merecedor del enjuiciamiento crítico sobre su conducta profesional, con el consiguiente estímulo o sanción por los buenos o malos actos cometidos durante el ejercicio de sus funciones.
DECÁLOGO DEL PERIODISTA BAUSATINO
1. Comunicar la verdad por sobre todas las cosas.
2. Informar sobre acontecimientos de interés público y social sin someterse a presiones y poderes económicos y políticos.
3. Guardar respeto por la vida privada y la dignidad de las personas.
4. Garantizar la variedad de información, el pluralismo ideológico, doctrinario y político.
5. Respetar el secreto profesional, las diferentes opiniones, a su Alma Máter, centro laboral y gremio periodístico.
6. Prohibiciones éticas: No presentar hechos ficticios, irreales y rumores como
noticias auténticas. No manipular la información y el comentario. No aceptar honorarios inferiores a los mínimos establecidos por las leyes vigentes. No cometer delitos contra el honor de las personas e instituciones. No omitir voluntariamente ningún hecho esencial ni deformarlo deliberadamente.
7. Practicar la fraternidad y la solidaridad con los colegas, medios y gremios de la prensa.
8. Mantener la ecuanimidad, el buen gusto y la mesura apropiados en el uso del lenguaje periodístico.
9. Desarrollar y fomentar la crítica, la autocrítica, la mutuo-crítica y los valores humanos
10. Contribuir con sabiduría, inteligencia, lealtad y responsabilidad al desarrollo de su centro de trabajo y del Perú.

BIBLIOGRAFÍA

BARROSO ASENJO, Porfirio. Códigos deontológicos de los medios de comunicación.Ediciones Paulinas, Editorial Verbo Divino. España, 1985.
JONES, J. Clemente. Mass Media Codes of Ethics and Councils: A Comparative International Study on Profesional Standards. Reports and papers on mass communications. UNESCO, París, 1978.
TERRONES NEGRETE, Eudoro. Periodismo Ético y Deontológico. A.F.A. Editores Importadores, S.A. Lima-Perú, 1998. Diccionario de Periodismo. A.F.A. Editores Importadores, S.A. Lima-Perú, 1996.
VÁSQUEZ FERNÁNDEZ, Francisco. Ética y Deontología de la Información. Editorial Paraninfo. Madrid, 1991.
CÓDIGOS DE ÉTICA CONSULTADOS
1. Nuevo Código Internacional de Ética Periodística (UNESCO).
2. Código de ética para periodistas de la Organización Internacional de Periodistas (OIP).
3. Código de ética del periodista de los Estados Unidos.
4. Código de prensa para los periodistas de Alemania Federal.
5. Código de ética de los periodistas de Brasil
6. Código de ética de los periodistas de Francia.
7. Código de conducta de los periodistas de Inglaterra.
8. Código de ética del Círculo de Periodistas de Bogotá,Colombia.
9. Código de ética de la Asociación Internacional de Comunicadores Profesionales (IABC).
10. Código de ética de la Asociación de Radio y Televisión del Perú.
11. Código de ética y creativo de la Asociación de Agencias de Publicidad.
12. Código de ética periodística del Colegio de Periodistas del Perú (CPP).
13. Código Latinoamericano de Ética Periodística.
14. Código de honor del periodista peruano de la Federación de Periodistas del Perú (FPP).
15. Carta de ética profesional de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP).
16 .Declaración de principios sobre la conducta de los periodistas de la Federación Internacional de Periodistas (FIP).
17. Declaración de los deberes y derechos de los periodistas de la Comunidad Económica Europea.
18. Los cánones del periodismo en Japón.
(*) La propuesta de código de ética fue elaborado por los estudiantes de la asignatura de Ética Periodística, de la Escuela Profesional de Periodismo, hoy Universidad Jaime Bausate y Meza, con la asesoría del profesor de la asignatura, Dr. Eudoro Terrones Negrete.